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La educación por televisión es una burla

Eréndira Munguía

La educación por televisión es una burla

Artículo publicado en el Periódico El Socialista 402 Septiembre-Octubre 2020 del Partido Obrero Socialista.

 

Eréndira Munguía

 

La obligación constitucional del Estado de ofrecer educación toma forma de clases por tv e internet. Para millones de niños y jóvenes que carecen de energía eléctrica y de estas tecnologías no se cumplirá su derecho a recibir educación. Son los más pobres los más afectados. Por otra parte, muchos de los que puedan ver tv y tienen internet tampoco tienen una educación asegurada, al menos no una que tenga la calidad suficiente, pues hará falta la guía del docente y el contacto con los discípulos.

 

La alternativa gubernamental de clases por televisión no logra el objetivo de dar educación gratuita y de calidad. Frenar el rezago educativo, hacer de la educación gratuita una realidad, dignificar y defender el trabajo docente son tareas monumentales que sólo pueden lograrse mediante la coordinación y movilización de las bases magisteriales. Los liderazgos oportunistas y las corruptelas de las cúpulas sindicales han debilitado el movimiento que necesita recobrar democracia e independencia política. La CNTE debe escuchar las voces silenciadas de las profesoras mujeres quienes en estos momentos llevan triples jornadas de trabajo sobre sus hombros.

 

El desentendimiento del Estado en las tareas educativas ha llegado a extremos ridículos ante la situación de la Covid-19. Ya antes de la pandemia las escuelas tenían serios problemas en infraestructura, falta de agua corriente, salones abarrotados de estudiantes con mala ventilación, comedores y cafeterías deficientes, falta de servicios de enfermería y de planes de contingencia ante riesgos sanitarios. Son las propias familias y docentes quienes resuelven estas carencias o simplemente aprenden a convivir con ellas, situación injusta que incluso promueve la “reforma educativa”.  Ya antes de la pandemia los libros de texto dejaban qué desear pues muchos contienen errores de contenido y pedagógicos producto de las corruptelas del SNTE, y eran maestras y maestros quienes los corregían para guiar correctamente a sus estudiantes. Solucionar todos esos problemas es necesario para un retorno seguro a las aulas ante la Covid-19 y para el aprendizaje significativo, pero el gobierno en lugar de generar un plan para esto y dar recursos para su instrumentación ha lanzado estrategias que son una mera simulación de enseñanza y una burla a la dignidad y la vocación docente.

 

El Estado hace caso omiso de realidades

Enseñar no es una tarea fácil, es mediante años de práctica como se logra aprender a enseñar, cualquiera que haya intentado enseñar a multiplicar, a escribir o a analizar un texto sabe lo frustrante que puede ser llegar a la pregunta: “¿Por qué el alumnado no entiende?”  Se intenta esto, lo otro, hasta que damos en el clavo de la pieza faltante y es entonces que somos capaces de guiar al alumno hacia la comprensión y la adquisición de habilidades. La enseñanza es necesariamente un proceso de retroalimentación. Pero el gobierno niega esta realidad, se asume conocedor de los secretos del aprendizaje sin dar ninguna prueba científica de ello y pretende que la simple proyección de ejemplos en una pantalla genere conocimiento.

 

El gobierno federal es incapaz de generar estrategias educativas adecuadas porque ignora las condiciones objetivas de las familias o hace caso omiso de ellas, pretende con cinismo que en esta situación de pandemia las madres aumenten su jornada laboral para dedicarse a la enseñanza de los peques. Argumenta que los jóvenes cuentan con acceso a internet y habilidades digitales, cuando en realidad lo que algunos saben es el uso de redes sociales, lo cual es insuficiente para un proceso de aprendizaje.

 

Alcances y limitaciones de las tecnologías digitales

Los medios digitales, así como la televisión y radio, son avances tecnológicos de la humanidad, pero su solo existencia no garantiza nada. Lo más importante de las tecnologías basadas en computadoras no son las computadoras mismas, sino la forma de pensar que pueden generar, lo más valioso no son los cables y antenas sino las redes humanas que el internet posibilita. El pensamiento que corre por esta red se caracteriza por su horizontalidad, la información digital ha avanzado a pasos agigantados gracias a que diversas personas de todas partes del mundo contribuyen con su talento y conocimiento para crear un cerebro colectivo, y sus productos muchas veces son de acceso gratuito con lo cual la colectividad se fortalece. En toda propuesta seria de trabajo o estudio por medio de internet, la creación de comunidades, los foros de discusión y la retroalimentación están siempre presentes y son útiles; el análisis colectivo de propuestas, la corrección de errores entre pares es esencial. Un ejemplo de esto es Wikipedia, la enciclopedia virtual gratuita que es tan buena porque cualquiera que tenga acceso a ella es capaz de señalar errores y proponer correcciones, lo que genera un círculo virtuoso en donde la comunidad internacional construye y regula el conocimiento. Pero la imposición que pretende el gobierno a través de clases por tv dista mucho de estas prácticas.

 

Materiales por tv inadecuados para la enseñanza

Los materiales que proyectan las cadenas televisivas ya existían antes de la pandemia, eran generado por proyectos como Khan Academy (EU) y Pakapaka (Argentina) y eran gratuitos desde sitios como YouTube. En el plan de la Secretaría de Educación no hay propuestas nuevas, a veces ni siquiera videos nuevos, para este periodo de contingencia, dichos materiales no fueron diseñados para lo que están siendo usados. En el mejor de los casos se beneficiarán algunos estudiantes que tienen el privilegio de contar con internet y saben usarlo. Pero otro sector, mayoritario, se rezagará y frustrará. La desigualdad social y educativa crecerá.

 

 

Para continuar con la labor educativa ahora cada docente tiene que generar sus propias estrategias ante esta situación extraordinaria. Éstas necesariamente comienzan por un diagnóstico para conocer las herramientas humanas y materiales de la comunidad y de las familias, la formulación correcta de los  aprendizajes esperados y actividades, promover redes y canales de comunicación, todo esto en función de la realidad de cada comunidad, urbana o rural. 

 

Las clases presenciales son posibles…

Una escuela con aulas de más de treinta estudiantes tomando clase durante horas completas en salones mal ventilados, sin agua corriente, aunado a la falta de pruebas diagnósticas y de estrategia para frenar los contagios es un escenario de alto riesgo ante la Covid-19.Pero ya en otros países en situación de pandemia y en el mismo México de manera discreta se dan clases presenciales que reducen al mínimo el peligro de contagiarse. 

 

Si se cuenta con buenas prácticas sanitarias son posibles las actividades al aire libre así como las clases en aulas bien ventiladas con pocos alumnos. En el caso en que se pueda volver a este tipo de clases presenciales deben contar con el apoyo convencido de la comunidad, de padres y madres, de docentes y alumnos. Se requiere de presupuesto para arreglar las escuelas y para contratar profesores, porque harán falta si cada uno atiende a una tercera o cuarta parte de los alumnos que se hacinaban antes. Ahora más que nunca hay que mantener alta la guardia para defender y exigir el mejoramiento de las condiciones laborales del profesorado en todos los niveles. La contratación y basificación, salarios justos y prestaciones son demandas legítimas del gremio que deben ser atendidas.

 

 


Eréndira Munguía es profesora universitaria y militante del Partido Obrero Socialista.