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Debe cambiarse el Tratado Internacional de Aguas – 30-30
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Debe cambiarse el Tratado Internacional de Aguas

Rocío Martínez

Debe cambiarse el Tratado Internacional de Aguas

Artículo publicado en el Periódico El Socialista 402 Septiembre-Octubre 2020 del Partido Obrero Socialista.

 

Rocío Martínez

 

Mientras el gobierno quiere que el agua de Chihuahua vaya a Texas…

Rocío Martínez, del colectivo La Gota, desde Chihuahua nos relata lo injusto del tratado de aguas con Estados Unidos, demanda su modificación, denuncia la intromisión de las fuerzas de derecha en este genuino movimiento popular y exige la salida de los soldados.

 

Chihuahua tiene sed, está pasando por la sequía más severa en 21 años. Los agricultores han perdido la producción forrajera, el 80% del frijol de temporal y la mitad de su cosecha de maíz en grano (Proceso, 13/09, pág. 23). Las movilizaciones campesinas se han sucedido desde febrero para evitar que México entregue agua a Texas. El gobierno federal ha optado por entregar agua a Estados Unidos y con ello la CONAGUA ha incumplido el compromiso de no dar líquido al país vecino sino hasta después del ciclo agrícola. Junto con ello el Presidente ha enviado a la Guardia Nacional (el Ejército) para evitar que los campesinos tomen las presas. Los militares dispararon sobre el pueblo inconforme, asesinaron a la señora Jésica Silva de disparos en la espalda y dejaron mal herido a su esposo.

 

Más de nueve meses de protestas

En enero del año en curso se inició el trasvase de agua para el pago de agua a EU, y con ello empezaron las protestas de los agricultores de la región. En febrero los agricultores, el gobierno del estado y la federación las autoridades llegaron a un acuerdo: pagar el agua cuando cerrara el ciclo agrícola en Chihuahua, el 24 de octubre. Sin embargo esto se incumplió y como en una comedia simplona, donde el ratero sale por una puerta y vuelve a entrar por otra, el gobierno federal continuó extrayendo agua apoyado en la militarización de las presas.

 

Por las constantes sequías, la disminución de agua ha obligado a los agricultores a cerrar la presa de La Boquilla durante cinco meses y a esperar hasta marzo del año siguiente para reiniciar los cultivos, lo cual se ha hecho disminuyendo la cantidad de siembras. Lo que queda de agua es para tener el líquido necesario para el próximo año agrícola, en tanto no hay ninguna garantía de que las lluvias de invierno –escasas- sean suficientes para que se llenen las presas.

 

Los agricultores desde que inició el conflicto aceptaron hacer el pago del agua a fines de octubre con las demasías (cuando el agua es tanta en la presa que se brinca la cortina) y escurrimientos de otros ríos. El alegato desde EU (el gobierno de Texas), es que se adeudan millones de metros cúbicos de líquido que se deben pagar. Algunas fuentes extraoficiales señalan que Texas no requiere de esa agua de manera inmediata, pero la baja cantidad de aguas pluviales en su región los hizo poner los ojos en las presas de México con el fin de no gastar lo que ya tienen y garantizar el próximo ciclo con holgura.

 

AMLO llama a entregar agua a Estados Unidos

Los conflictos por el control de aguas de los ríos transfronterizos con EU obligaron a establecer, en 1944, el Tratado de Aguas Internacionales. Como cualquier acuerdo con el vecino país, es desventajoso para México. Además, hay reiteradas denuncias de contaminación en las aguas y de otros impactos ambientales. Creer que el convenio nos favorece es ingenuo. Algunos gobernadores intentaron que se revisara, pero lo hicieron sin fervor.  Ahora, desde la presidencia se intenta convencer que es mejor pagar el agua que se adeuda: “López Obrador adujo que se necesitaba pagar, para no dar pie a que “los norteamericanos nos sancionaran ”.

 

El mito de que el pueblo de Chihuahua es rico

El estado de Chihuahua, desde su colonización y posterior conquista por los españoles, ha incluido rasgos culturales  diferentes a los del centro y sur del país. La agricultura en el estado carece de la cultura prehispánica y sus agricultores no tienen la relación con la tierra de los indígenas mexicanos del sur del país. Entre ellos permea una sensación de abandono y desatención por parte del poder central instalado en la Ciudad de México. En la rebelión de Tomochi en 1891 se representan las angustias de lidiar solos y de la lejanía con el centro.  El norte próspero y rico es parte de los mitos que existen en el país y en sus autoridades centrales, lo cual es fácilmente impugnable porque entre los municipios con mayor pobreza del país se encuentran varios de la sierra Tarahumara. Dice un líder agrario de Chihuahua que “Nos dicen que nuestra región es una zona de gente muy poderosa y rica. La tenencia media de los distritos de riego… , de cada agricultor, no rebasa las cinco hectáreas.” (Proceso, 13/09, pág. 21). Los agricultores, por lo demás, sí tienen una relación profunda con el agua, el distrito de riego 05 se constituyó en 1932. Sin agua para ellos no hay vida posible. 

 

La derecha y las elecciones contaminan la lucha

Existe un conflicto legítimo por el agua, provocado por el cumplimiento de un injusto tratado con el país más poderoso del mundo (todavía), y donde el actual gobierno, que se autodefine como la Cuarta Transformación histórica de la nación, en realidad no es más que una continuidad de las políticas neoliberales, es la aplicación a profundidad de la explotación voraz de los recursos naturales por el capitalismo.

 

Estamos ante un gobierno que envía a la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina contra agricultores, contra civiles armados con palos (que son las varas que se utilizan para sostener las ramas de las plantas) y piedras, pero que en cambio ordenó que en Culiacán, Sinaloa, fuera liberado Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo “para no poner en riesgo a la población, para que no se afectara a civiles, porque iban a perder la vida si no suspendíamos el operativo”. Un gobierno que hace esto ya fracasó en su principal tarea que es gobernar. Igual que Calderón cuando el asesinato de un grupo de jóvenes en una colonia de Ciudad Juárez o para Peña Nieto que desapareció a los jóvenes en Ayotzinapa, haber lanzado a los militares contra el pueblo de Chihuahua  es un punto de inflexión del gobierno de AMLO, esto lo caracterizará de aquí en adelante para frenar la protesta social.

 

Ante la conducta del gobierno federal (considerado de “izquierda”), que no llamó a una solución por medio del diálogo y en cambio hizo uso de la represión al movimiento en defensa del agua, llegaron las fuerzas de derecha, que aprovechando la confrontación con el gobierno federal representado por Conagua, se exhiben como “solidarias” del pueblo buscando tribuna electoral. No sabemos hasta dónde incida esto en la participación política de los agricultores. Hace poco declararon que tanto el gobernador Javier Corral (PAN) como el presidente Andrés Manuel López Obrador son traidores a su causa, y que se mantenían lejos de todos los partidos políticos registrados por ser oportunistas. 

 

Para nosotros, el colectivo La Gota, la lucha por este recurso natural no es la primera en México, y tenemos presente que una similar la encabezó Mexicali contra la instalación de la empresa cervecera Constellation Brands. La lucha popular por el agua, su uso y reparto, se extenderá a la mayoría de las regiones del país, tanto para el uso industrial y agrícola como para el servicio doméstico. Por eso, exigimos la salida de la Guardia Nacional y todas las fuerzas armadas de las presas; la revisión y renegociación del Tratado de Aguas Internacional; hacer un reparto equitativo del agua, porque en la región también hay grandes productores que la acaparan. Igualmente exigimos se investigue el robo del agua y la complicidad de CONAGUA. En lugar de lanzar acusaciones, el gobierno debe transparentar la información y sancionar legalmente.

 

Habrá que echar por tierra las banderas sostenidas por la derecha de considerar que el problema es sólo con el gobierno federal, lo que está en la mesa es la imposición de un Tratado Internacional que, en el contexto del cambio climático, debe cambiar sus términos. Se trata del uso de los recursos naturales y no de su explotación para el enriquecimiento de los grandes capitales, así como de su desigual reparto entre países.