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AMLO paga deuda pública con hambre del pueblo – 30-30
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AMLO paga deuda pública con hambre del pueblo

Socialistas ante la pandemia (III)

AMLO paga deuda pública con hambre del pueblo

Por Cuauhtémoc Ruiz. Mayo 2020

 

Si te comes un pastel, ya no tienes ese pastel, dice un antiguo dicho anglosajón. Si un gobierno paga cantidades gigantescas por deuda pública no tendrá suficiente para los pobres. Eso es lo que hizo el gobierno de López Obrador en 2019. Eso es lo que está haciendo el presidente este año, en medio de la catástrofe económica agravada por la pandemia, lo que incrementará en millones el número de personas con hambre y las que caigan en pobreza. ¡Urge que México suspenda los pagos de deuda!

 

Este año el gobierno mexicano pagará 749 mil millones de pesos por deuda pública[i]. Es una cantidad apabullante que se puede comprender mejor si decimos que cada día nuestro país debe pagar por este concepto 2 mil 52 millones de pesos. O cada hora 85 millones de pesos. Pocos pagos absorben tantos recursos como la deuda. Al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas cuenta con un presupuesto de 6 mil 549 millones de pesos (mdp), ni siquiera un centésimo de lo destinado a deuda. Los recursos para erradicar la violencia contra las mujeres son un mil 193 mdp, ni siquiera lo que se paga en deuda en un día. ¿Estamos preocupados por el cambio climático? El Gobierno no tanto, porque le dedicará alrededor de 44 mdp, ni siquiera la décima parte de lo que gastará en deuda. En cuanto a gastos del Gobierno que llegan directamente a sectores de la población, se quedan también muy atrás de lo que eroga por deuda. A la Pensión para Adultos Mayores le destina 122 mil 623 millones, menos de la sexta parte de lo que gasta en deuda. El programa de apoyo a adquisición de leche (Liconsa-Diconsa) significó una erogación el año pasado de poco más de 10 mil millones, que equivalen a cinco días de pago de deuda.

 

A los negreros que controlan la UNAM (institución que cada vez rechaza más jóvenes y paga sueldos de hambre a más de la mitad de sus profesores), el Gobierno le otorgó este año 41 mil 318 mdp, que equivalen a lo que paga en 20 días por deuda. La Universidad de Chapingo languidece con menos de 3 mil mdp.

 

En estas cifras está escondido uno de los secretos del gobierno de AMLO, para el cual es más importante pagar deuda que los gastos destinados al pueblo. Una parte considerable de la deuda está contratada con banqueros  u organismos financieros internacionales. En la contratación de empréstitos y sobre todo en el manejo y destino de los mismos existe oscuridad y muy probablemente corrupción. Cierto que AMLO no endeudó al país, pero su gobierno no investiga al respecto. El presidente simplemente se somete –y con él, al país- a los tiburones vestidos de banqueros. En este asunto trascendental la derecha apoya silenciosa pero con firmeza al tabasqueño. Sólo los socialistas clamamos contra la deuda.

 

Al borde de la quiebra

Pagar cada día dos mil millones de pesos para deuda es como si a una persona le extrajeran todas las mañanas medio litro de sangre. Aun el organismo más fuerte termina por debilitarse y por enfermar. Así viene pasando con las finanzas públicas: la erogación de estos recursos es uno de los factores que ocasiona una baja inversión en infraestructura y obra pública, mínima creación de empleos, salarios miserables, etc. Si la situación era ya crítica a principios del año, agravó al descender la pandemia sobre la economía. Repentinamente el Gobierno dejó de recibir ingentes sumas de dinero. Junto con la drástica caída del precio del petróleo cayeron los ingresos por impuestos. La devaluación del peso encareció los débitos porque una parte de ellos está en dólares. Y aparecieron nuevas necesidades derivadas de la epidemia. El Gobierno está al borde de la quiebra. Con menos ingresos lo procedente es suspender las mencionadas punciones y declarar una moratoria de pagos de deuda. Pero AMLO no quiere quedar mal con los acreedores, los grandes capitalistas internacionales y locales. Y con su comandante en jefe, Donald Trump. Y para poder pagarles está sometiendo a a sacrificios insoportables a cada vez más grandes sectores de la población.

 

Despidiendo trabajadores de limpieza

En abril, AMLO ordenó cerrar diez subsecretarías y otras medidas para, dijo, canalizar recursos al sector salud y para los programas sociales. Decimos nosotros que la mayoría d esos recursos servirán para pagar deuda. Algunas de estas medidas han afectado a uno de los estratos más explotados del proletariado, los trabajadores de intendencia. “Las dependencias federales recortaron los contratos de servicios de limpieza, lo que dejó sin empleo ni Seguro Social a un aproximado de 60 mil trabajadores, la mayoría mujeres, sólo en la Ciudad de México y área metropolitana.” Los limpiadores perciben salarios de 3,500 pesos mensuales (153 dólares), no están sindicalizados y son uno de los ejemplos gloriosos de la reforma laboral de AMLO, que permite el outsourcing o subrogración de estos servicios y que autoriza el despido de trabajadores sin ningún tipo de indemnización.

 

En cuanto a gastos para combatir la pandemia, el Gobierno ha presentado poca información y al parecer ha erogado muy poco. A mediados de marzo el subsecretario de Salud anunció que destinará 3 mil 500 mdp para “equipo para diagnóstico, medicamentos, así como material para higiene de manos y de protección, son algunos de los 24 millones de insumos que se adquirirán.” Unos días después, el mandatario reconoció que “no soltará el gasto, como se hacía antes”, por la crisis del coronavirus. “Tenemos que cuidar el presupuesto”, dijo.

 

Se contrata más deuda… para pagar deuda

Entre sus promesas de campaña, AMLO se comprometió a no endeudar más al país. Pero el 21 de abril la Secretaría de Hacienda vendió bonos por  6 mil millones de dólares, unos 138 mil millones de pesos, y lo hizo en términos desventajosos para el país. Es una cantidad enorme, que equivale a los gastos del Gobierno de la Ciudad de México durante siete meses. El gobierno federal no se molestó en informar qué hará con estos recursos. Podemos suponer que con ello salva momentáneamente su quiebra y que en su mayor parte los destinará a pagar deuda.

 

“AMLO: para programas y deuda, 250 mil mdp de fideicomisos”

Así encabezaron su nota los reporteros Roberto Garduño y Alma E. Muñoz, el 4 de abril, en La Jornada. El presidente y la gente de la Secretaría de Hacienda se pusieron a buscar dinero hasta debajo de las piedras y encontraron un rico filón en fideicomisos del Gobierno federal. Cierto que hay instrumentos como éstos que han servido para incrementar la corrupción pero también hay muchos útiles, como el fondo para apoyar al cine mexicano, el que financia al Instituto Mora (que hace investigación social); el que destina recursos para proteger periodistas, y otros, que desaparecerían, lo que sería muy grave. Los cineastas famosos han protestado contra este decreto, que golpearía duramente la creatividad mediante la cual México ha ganado prestigio internacional en estos años. Esta vez AMLO dijo claramente que el destino de esos recursos serán las billeteras de los banqueros: Dijo ese día en su conferencia de prensa del 3 de abril:

 

“Les diría que a este concepto (el pago de la deuda) vamos a destinar la mayoría de los recursos”.

 

Invertir en salud y no pagar deuda

La pandemia ha venido a sacar a la luz el desastre en el que se encuentran las instituciones de salud públicas, abandonadas, privatizadas y envilecidas por los gobiernos anteriores, del PRI y el PAN. Pero la llegada de AMLO a la presidencia, contra lo que muchos esperaban, no ha significado el comienzo de un proceso de creación de un sólido sistema de salud público. Al contrario, sus políticas de austeridad agravaron la calamidad. Sólo hay que recordar las numerosas –aunque descoordinadas- protestas de médicos y personal sanitario porque les bajaron sus ya magras remuneraciones, por falta de insumos y medicamentos, degradación de las condiciones laborales, etc. Esto ocurrió antes de la pandemia.

 

La crisis causada por el nuevo virus demanda la construcción de un gran sistema de salud eficiente, moderno y que atienda a toda la población trabajadora y a la que no puede atenderse en la medicina privada. Esto significa, en primer lugar, dignificar la profesiones médicas y de todo el personal de la Salud. “Aquí hay un gran pendiente histórico: en México están sin basificar alrededor de 300 mil profesionales de la salud, lo cual representa alrededor de 50 por ciento de estos profesionistas. Es una cifra altísima”, denunció el médico Fabián Infante Valdez, del Frente Nacional de Trabajadores de la Salud, que explicó que tales trabajadores “no tienen derecho a las prestaciones laborales que marca la ley, a lo estipulado en la Ley Federal de los Trabajadores al servicio del Estado, que se desprende del artículo 123 constitucional.” Esta injusta situación viene de años atrás, dijo el doctor Infante, aunque dice que, a pesar de que AMLO prometió regularizar de 85 mil de estos médicos, “hasta la fecha no ha hecho nada. No le vemos voluntad política para hacerlo.”

 

Con la suspensión de pagos de la deuda durante unos años alcanzaría y sobraría para construir el sistema de salud que el pueblo de México necesita. Y para mucho más.

 

[i] Las cantidades de dinero para pagar deudas este año están desglosados así en el presupuesto federal de egresos: “Deuda pública, 538, 349, 695, 893; “Adeudos anteriores”: 21,500,155, 369; “Apoyo a ahorradores y deudores de la Banca”: 43,330,000,900; “Deuda Pemex”: 113,733,500,000; “Deuda CFE”: 31,961,006,055. PRESUPUESTO DE EGRESOS DE LA FEDERACIÓN PARA EL EJERCICIO FISCAL 2020. Diario Oficial de la Federación, 11 de diciembre de 2019. Otras cantidades de este presupuesto aquí citadas tienen la misma fuente.

 

Crédito de Imagen: El mundo de Laura, vía Flickr


Cuauhtémoc Ruiz es dirigente del Partido Obrero Socialista.