Top
Vivimos en ciclo de agitación laboral en México – 30-30
fade
5796
post-template-default,single,single-post,postid-5796,single-format-standard,eltd-core-1.0,flow-ver-1.2,,eltd-smooth-page-transitions,ajax,eltd-grid-1480,eltd-blog-installed,page-template-blog-standard,eltd-header-type2,eltd-sticky-header-on-scroll-down-up,eltd-default-mobile-header,eltd-sticky-up-mobile-header,eltd-dropdown-default

Vivimos en ciclo de agitación laboral en México

Ricardo Valencia

Vivimos en ciclo de agitación laboral en México

 

Ricardo Valencia

 

Las noticias de estallamientos de huelga vuelven a los titulares de todos los periódicos. Las televisoras no se cansan de condenar a la clase obrera en busca de mejores condiciones de vida. Los gobiernos estatales asechan a los huelguistas con el tolete, mientras los empresarios más reaccionarios se amotinan en contra de sus trabajadores y en contra del gobierno federal que “permite” esos movimientos huelguísticos. Los trabajadores de toda la república se encuentran expectantes ante la insurgencia obrera del norte que pareciera tener el potencial para no extinguirse a corto plazo, pero son presas de las calumnias de todos los medios masivos de comunicación que responden a los intereses de la burguesía.

 

En Matamoros, tenemos obreros manufactureros y de maquila que decidieron forzar a sus charros sindicales para estallar sus huelgas y que ahora están pugnando por la creación de auténticos sindicatos obreros independientes de las centrales priistas (CTM, CROM, CROC). Estos trabajadores rebeldes fueron capaces de mantener y llevar a la victoria sus huelgas a pesar de carecer del apoyo de sus sindicatos, y superando todos los obstáculos que contra ellos se conjuraron.

 

Por otro lado, se encuentran las huelgas universitarias, que pugnan por hacer respetar sus organizaciones y su Contrato Colectivo de Trabajo. Estas luchas buscaron romper el tope de aumento salarial impuesto por el gobierno federal de 3.35%. La Agraria Antonio Narro, Chapingo, el Colegio de Postgraduados, la UABJO… La Autónoma Metropolitana, a dos meses de haber estallado en huelga, sigue en espera de solucionar el conflicto que tiene con la burocracia dorada de la Universidad, que se resiste a la demanda de la redistribución presupuestal, basificación de los académicos temporales, aumento salarial a los académicos contratados por tiempo indefinido, cese de contratación del personal irregular, sin derechos laborales, y apertura de plazas de base. Y también tuvimos, por dos semanas, a los dos sindicatos de la Universidad de Sonora que lanzaron la huelga para reclamar sus derechos laborales.

 

Pero estas huelgas universitarias se ven acompañadas de la movilización de la CNTE, que se encuentra protestando en el centro del país contra la bastarda abrogación ficticia de la Reforma Educativa que pretende hacer el gobierno de la 4T. La CNTE se ha manifestado en varias ocasiones en la Cámara de Diputados con tal de ser escuchada y que sus demandas históricas se vean reflejadas en esta reforma educativa que no oculte tras de sí la reforma, precarización, exclusión y merma del trabajo docente. Las huelgas universitarias y las movilizaciones de las secciones de la CNTE conforman el movimiento de trabajadores de la educación a nivel nacional, reflejo de la precarización continua y sistemática del sector.

 

Hace décadas que no se veía en México a la clase obrera erguida para luchar por sus propios intereses de clase en tales magnitudes. La franja fronteriza del norte, el centro, y el sur del país viven tiempos de gran agitación laboral. Los obreros de Matamoros que se levantaron en un principio por demandas económicas, ahora protestan en contra del gobierno del Estado de Tamaulipas, denunciando la represión de la que fueron víctimas. Las huelgas universitarias aparentemente son estrictamente económicas, pero la esencia de su denuncia va contra el recorte presupuestal a la educación, el rezago en este sector, pues en los hechos la “austeridad republicana” no dista demasiado del adelgazamiento del Estado, el abandono de la función social del mismo, en el rubro educativo, por el cual pugna el neoliberalismo, pese a haberse decretado lo contrario. El sur, con la CNTE movilizada, no puede disimular sus demandas políticas en torno a la abrogación de la Reforma Educativa, a todas luces neoliberal, que el Gobierno de MORENA pretende pasar sin grandes cambios.

 

Pero el problema sigue siendo el mismo, los trabajadores siguen careciendo de una dirección política a nivel orgánico que aglutine sus fuerzas, que las organice y movilice en torno a emprender la lucha por los intereses, sin compromisos con la burguesía, de las masas empobrecidas campesinas y proletarias, y del pueblo trabajador en su conjunto.

 


Ricardo Valencia es estudiante de la UAM-Azcapotzalco.