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¡Viva la nueva República catalana! ¡Abajo la monarquía y el capitalismo españoles! – 30-30
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¡Viva la nueva República catalana! ¡Abajo la monarquía y el capitalismo españoles!

Comité Central del POS

¡Viva la nueva República catalana! ¡Abajo la monarquía y el capitalismo españoles!

Comité Central del POS

A 100 años de la Revolución rusa, podemos decir que la revolución continúa, hoy 27 de octubre con la proclamación de la República catalana, un hecho histórico que ya estremece a Europa y más allá.

 

El derecho a la independencia nacional, que el pueblo norteamericano ejerció en el siglo 18 y los pueblos iberoamericanos hace más de 200 años, a un costo de guerras y sangre, es un principio que actualmente muy pocas corrientes políticas reivindicamos. El imperio estadounidense y los gobiernos europeos se opusieron enconadamente a éste, lo mismo que las corrientes socialdemócratas, comenzando por el PSOE, los amarillos españoles. Los explotadores y los privilegiados, las burguesías y las burocracias, lo mismo que sus sirvientes “socialistas” y de “izquierda” negaron el más elemental derecho democrático del pueblo catalán y de otros pueblos, el derecho a contar con su propio Estado nacional. Lo mismo hizo, para vergüenza de los mexicanos, el gobierno de Peña Nieto, cercano al neofranquismo.

 

Por el derecho a la autodeterminación nacional están luchando los pueblos palestino, kurdo, vasco y tantos otros. Hoy los catalanes se ponen a la cabeza de la lucha por la democracia.

 

Para nosotros, socialistas revolucionarios, es un derecho incuestionable la autodeterminación nacional, aun si fractura un Estado, como es el caso de la independencia catalana. Saludamos y apoyamos al pueblo catalán, al que la monarquía y gobierno de origen fascista de Mariano Rajoy empiezan a cobrar con presos, heridos, represión y violencia la osadía de querer independizarse. ¡Exigimos castigo a Rajoy y a los represores!

 

La lucha por la autodeterminación catalana hunde sus raíces en la historia. Así como el imperio español sometió con crueldad a países y pueblos en América y otros continentes, lo mismo hizo en su espacio cercano, al oprimir a gallegos, vascos, valencianos, catalanes. La crisis económica mundial de 2008 afectó especialmente a España y puso al desnudo la verdadera naturaleza del capitalismo, de la monarquía del opresor Estado español y de sus líderes políticos, los falsos partidos “popular” (franquista) y “socialista”, el PSOE. Ellos descargaron la crisis sobre la clase trabajadora, una de las que sufren más desempleo en todo el mundo. También limitaron cada vez más los derechos que los catalanes tenían como región autónoma. Es entonces comprensible que la lucha de este pueblo haya florecido. Y en los hechos se dirige también contra los drásticos planes de austeridad impuestos por la llamada “troika”, las autoridades capitalistas europeas que han ocasionado innumerables sufrimientos a los trabajadores de ese continente.

 

La brutal represión que el gobierno de Mariano Rajoy llevó a cabo el 1 de octubre contra los catalanes, con el apoyo firme del Rey, es una muestra de que el régimen del ’78 se ha agotado y sólo defiende los intereses de las élites, de la monarquía y los capitalistas. Es irreformable, y su “progresismo” se expresa bien en el hecho de que el único diálogo que puede mantener con los millones de catalanes es la represión policial. Haremos bien recordar esa imagen, y en entender lo que significa para los catalanes: no hay salida pacífica y democrática bajo el gobierno PP-PSOE.

 

El independentismo ha salido triunfante del 1ero de octubre. Pudo llevar a cabo unas elecciones en las que participó poco menos de la mitad del padrón electoral a pesar de la represión del estado, de la destrucción de casillas y de la violencia contra los votantes. La aplastante mayoría de la gente votó por el sí, pero lo importante no son tanto las cifras sino la voluntad política expresada en la propia organización y puesta en práctica del proceso electoral. Aquí la voluntad de la mayoría de los catalanes de independizarse fue bastante clara.

 

La independencia en sí misma resolverá pocas cosas: los catalanes disfrutarán de los beneficios de separarse de un imperio que los oprime, pero esto en sí no significará que habrá mejores posibilidades de luchar contra la propia burguesía catalana o europea. Pero hay que defender este derecho, una vez que ha sido abrasado por la mayoría de la población, y celebrar el duro golpe que supone para la monarquía española y el régimen basado en el PP y el PSOE.

 

La burguesía catalana, al frente del proceso, ha mostrado una fracción de ella su negativa a este derecho y otra vacilación y cobardía. Hoy se ha visto obligada a proclamar la independencia, pero el pueblo no puede confiar en ella en las duras jornadas que se avecinan.

 

Si vivir bajo la opresión de cualquier imperio es insufrible, el imperio español es todavía más odioso al estar encabezado por una monarquía, un fenómeno que tendría que estar en un museo y no rigiendo las vidas de a quienes considera sus súbditos.

 

Crédito de imagen:  Jen & Elwood vía Flickr.

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