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Tía María y Grupo México

Tía María y Grupo México

Por Aidée Tassinari
En el Valle de Tambo al sur de Perú, murieron cinco campesinos durante las protestas de marzo a mayo de 2015 contra la mina de cobre a cielo abierto Tía María, que posee el Grupo México y su subsidiraria Southern Copper. Hubo también centenares de golpeados. Tres años antes, Andrés Taipe de 22 años, Aurelio Huarcapoma de 50 y Néstor Cerezo de 31, fallecieron por los balazos que recibieron cuando participaban en manifestaciones contra Tía María en Islay. En esa ocasión, hubo decenas de heridos.

 

La oposición de las comunidades campesinas de tres provincias del Pérú contra la minera de Germán Larrea, apoyada por el gobierno de Ollanta Humala y los medios de comunicación, evidencia de que la extracción de minerales para el mercado mundial, a costa de la destrucción de la tierra y medios de vida de pueblos enteros, es una lucha a muerte. Gobiernos y empresas transnacionales se alían contra el rechazo comunitario a las minas a cielo abierto, recurren a la represión para intentar doblegar a pueblos enteros. El Grupo México, acusó a los campesinos y trabajadores del Valle del Tambo, de ser “terroristas antimineros” porque hicieron una consulta, movilizaciones y una huelga indefinida en rechazo a la construcción de la mina Tía María. Así definieron los empresarios la defensa legítima de los campesinos al no aceptar una mina a cielo abierto.

 

Germán Larrea es uno de los hombres más ricos de México. Posee varias minas de oro, plata, cobre y carbón en el país, así como buena parte de los ferrocarriles del país. Es el dueño de la Mina Pasta de Conchos en Coahuila, México que en 2006 explotó y sepultó a 66 mineros. Las causas de dicha explosión fueron la falta de mantenimiento y de equipo adecuado. A la fecha, los cuerpos de los mineros siguen sepultados y nadie del grupo empresarial ha enfrentado a la justicia. También regentea la mina Buenavista del Cobre, en Cananea, Sonora. La que derramó 40 mil metros cúbicos de sulfatos y otros metales en dos afluentes del Río Sonora el 4 de agosto de 2014. Cerca de 20 mil personas resultaron severamente afectadas, se quedaron sin agua potable para el ganado y los cultivos. Es el desastre ambiental más grande que ha ocurrido en México. Ni Larrea ni nadie del Grupo México ha sido llevado a juicio por este crimen ambiental.

 

Southern Copper es la empresa norteamericana subsidiaria del Grupo México. En realidad son una y la misma. Ambas se asociaron a mediados de la década pasada. Esta alianza ha trascendido las fronteras de México e intenta explotar el cobre en otros territorios. Se fueron a Perú a la región de Arequipa, también rica en cobre como Sonora. En 2007, anunciaron una inversión de 1500 millones de dólares para extraer 120 mil toneladas de cobre al año de la mina Tía María, en el Valle de Tambo, “una de las zonas más ricas de Arequipa”. A partir de 2011, el proyecto minero desató la movilización de las comunidades agrícolas. Se rechazó la construcción de la mina mediante un referendum en el que 93 por ciento de los participantes dijeron no a la mina. En 2015 los campesinos reanudaron su rechazo. A partir del 23 de marzo del año pasado estalló una huelga indefinida de los pobladores de Islay que amenazaba con extenderse a Tacna y Moquegua, es decir, todo el sur de Perú, territorio en el que se concentran otras inversiones del Grupo México.

 

El alcalde distrital de Cocachacra, Herald Valdivia, ganó las elecciones en octubre de 2014 con el compromiso de impedir los trabajos de Southern Cooper. Dijo a Proceso (12/04/2015) que “No hay nada que negociar con Southern. La empresa minera no puede explotar el proyecto Tía María a costa de nuestra agrícultura y de nuestras vidas. El pueblo de Valle del Tambo se ha manifestado con claridad. No quiere a la Southern. La vida de nuestros hijos no es negociable”.

 

Tía María es un proyecto de extracción de cobre a cielo abierto. La extracción a cielo abierto de oro, plata y otros minerales implica la voladura de montañas o la apertura de tajos, o sea, hoyos de cientos de metros de diámetro y profundidad. Los campesinos del Valle del Tambo rechazan a la mina Tía María porque saben que este proyecto implica la destrucción de sus tierras mediante el uso de dinamita; la contaminación de las zonas de cultivo por el uso de cianuro y mercurio para separar los metales de la tierra dinamitada y el desvío del agua potable de los afluentes. El método de separación de metales requiere millones de metros cúbicos de agua. Esta forma de extraer cobre es incompatible con la conservación del agua potable. Southern, por ejemplo, “requiere de un promedio de 2.360 litros de agua por segundo… utiliza un promedio de 1,700 litros por segundo de agua limpia para tratar los concentrados de cobre”.

 

Sea en Perú o en México, el agua para el uso humano es saqueada por las mineras como Grupo México – Southern a costa del consumo pueblos enteros. El agua de uso humano es de 2.12 millones de metros cúbicos al año en tanto que para el uso minero es de 23.16.

 

“No se trata sólo de dinero… Por dinero no vas a convencer al agricultor para que acepte el ingreso de una minera que va a matar sus cultivos”, dijo Valdivia al argumentar contra Southern-Grupo México. El consorcio alegó, al inicio del proyecto, que se crearían 3 mil empleos en el tajo abierto de Tía María y que los salarios serían tres veces más altos que los que obtienen de la agricultura.

 

Grupo México “consideró” que el resultado de la consulta realizada en el distrito de Cocachacra, en 2011, no era vinculante. Inició la estrategia preferida de todas las mineras: criminalizar la resistencia y, ellos sí, cometer crímenes. En abril de 2015, en el marco del paro indefinido en el Valle del Tambo, el gobierno mandó mil efectivos del ejército a esa zona. Valeriano Huayna Nina fue asesinado por la policía el 23 de abril, fue el primero de cinco.

 

El gobierno hizo todo lo posible por mantener el proyecto de Southern Copper – Grupo México pero la continuidad de las protestas dividió al gabinete. Antes de que se anunciara la “pausa” del proyecto Tía María, Humala dijo por televisión que “el gobierno no tiene motivos para suspender Tía María porque tendría que hacer frente a acciones judiciales de la empresa” (La Jornada, 16/05/2015). Los 53 días de paro general de actividades en el Valle del Tambo obligaron a la segunda suspensión del proyecto, esta vez de forma indefinida. Humala acusó a los luchadores de querer dañar la credibilidad del gobierno y dijo que Tía María es un caso emblemático de la lo que significa la prosperidad minera.

 

Humala defendió el extractivismo minero. Los pueblos lo rechazaron porque “contamina el aire con emanaciones de cianuro, óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, entre otros gases…produce grandes desequilibrios hídricos al elevarse el nivel de sedimiento de los ríos producto de los residuos sólidos muy finos que pululan en el ambiente, al mismo tiempo que se afectan aguas subterráneas o freáticas con las lluvias que caen sobre los reactivos, aceites y sales minerales residuales de lo procesos de tratamiento” dijo la agencia peruana Servicios en Comunicación Intercultural.

 

Southern Cooper, sin el Grupo México, llegó en 1956 al sur de Perú, y tiene una historia de décadas de explotación de minerales en Toquepala y Arequipa y la consiguiente violación de normas ambientales y derechos humanos. Cuando llegó, abrió una mina de cobre a cielo abierto y una refinería. Estos pueblos tienen la memoría viva de la contaminación de las costas por los trabajos de la refinería. Cooper fue multada catorce veces. El magnate mexicano de 80 años, Óscar González Rocha, presidente de Southern Copper, tiene una orden de aprensión en Perú por el delito de contaminación ambiental en el mar de Ilo.

 

Entre 2007 y 2013, organizaciones ambientalistas y pueblos denunciaron ante los tribunales la grave contaminación que el consorcio ha provocado. Las pruebas de contaminación del aire y agua son contundentes. La fundidora de metales de Grupo México – Southern ha provocado en la población “un alto porcentaje de enfermedades respiratorias como rinitis, faringitis, traqueitis, fibrosis pulmonar, bronquitis crónica y asmatiforme, crisis asmática. Las consecuencias son fatales principalmente para la población con efermedades crónicas y para los niños y ancianos”. Las enfermedades digestivas, de la piel, tuberculosis y cáncer son las enfermedades con mayor incidencia en la población de Ilo.

 

La reacción de la comunidad del Valle de Tambo contra la mina Tía María responde a esta larga historia de contaminación en la región. El consorcio binacional recibió un primer golpe en abril de 2011, cuando las autoridades ambientales de Perú no tuvieron más remedio que cancelar el permiso de construcción a Tía María porque el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) estaba mal hecho. El EIA fue analizado por la oficina de Servicio para Proyectos de Naciones Unidas, que encontró más de cien deficiencias. A la par, las comunidades del Valle del Tambo realizaron movilizaciones para que se suspendieran los trabajos de Tía María. Sólo entonces, el Ministerio de Energía declaró inadmisible el EIA de Southern –Grupo México y suspendió los permisos previamente otorgados. Tres años después y luego de poner en marcha las viejas estrategias de ganarse la simpatía del gobierno, este grupo concitó de nuevo el apoyo directo del presidente y una nueva resolución judicial le dio el permiso para continuar los trabajos de construcción de Tía María.

 

El gobierno peruano y los magnates del consorcio calcularon mal la reapertura del proyecto minero Tía María. No tomaron en cuenta que la población del Valle del Tambo, unificada en el Frente de Defensa del Valle del Tambo, seguía determinada en no permitir el proyecto.

 

El 23 de marzo de 2015 estalló el paro indefinido. La comunidad ha enfrentado y rechazado la resolución del Ministerio de Energía de agosto de 2014, de aceptar el segundo estudio de EIA, de Southern, presuntamente subsanado. Es la primera huelga general de una comunidad de agricultores contra un consorcio multinacional megaminero. A la fecha, Tía María no ha reiniciado operaciones. Humala perdió el entusiasmo en la defensa del Grupo México a partir de que inició el proceso de cambio de gobierno.

 

La contienda entre el consorcio mexicano norteamericano por la extracción del cobre, cuyos precios están sujetos a una gran especulación en el mercado mundial, y las comunidades campesinas de Perú por la preservación de la tierra de cultivo y la vida es la consecuencia directa del modelo de acumulación de capital centrado en el extractivismo primario exportador que los gobiernos de decenas de países en el orbe han aplicado en los últimos años. El caso de Tía María en Perú es un ejemplo trascendental de la confrontación entre las empresas extractivistas y la resistencia de trabajadores y comunidades enteras. En México, existen cientos de minas a cielo abierto en decenas de miles de hectáreas de tierra concesionadas, en su mayoría, a empresas canadienses pero también a poderosos empresarios mexicanos.

 


Aidée Tassinari es profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

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