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¿Qué chances tiene la candidatura de Marichuy? – 30-30
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¿Qué chances tiene la candidatura de Marichuy?

Por Cuauhtémoc Ruiz

¿Qué chances tiene la candidatura de Marichuy?

Cuauhtémoc Ruiz

Después de Rosario Ibarra de Piedra en 1988, postulada por el PRT y el POS, no ha habido en México una candidatura presidencial identificada con los sectores más pobres de la población. 30 años después, se presentará Marichuy Patricio como candidata presidencial, impulsada por el EZLN, el Consejo Nacional Indígena (CNI), así como por grupos de la izquierda radical. Su sola postulación es un signo de los cambios en el país. La pregunta es qué expectativa electoral podemos hacernos los que apoyaremos en 2018 a la candidata indígena.
 
2018: ningún candidato del sistema llega al tercio de la votación
 
Luego de más de medio siglo de dominación de un solo partido, el PRI, en 2000 comenzó un nuevo sistema político-electoral, tripartidario, que ya se ha agotado. Si en el año 2000 ganó el candidato del PAN con el 42.5 por ciento de la votación y en 2012 el PRI con el 38%, el próximo año difícilmente el más adelantado de los candidatos obtendrá un tercio de los votos. El fenómeno es la fragmentación del voto entre los partidos burgueses, ninguno de ellos y de sus candidatos logra convertirse en un imán que atraiga a una clara mayoría. Se dice que ganará el enano más alto, en una situación de amplio descrédito de la partidocracia. La encuesta de agosto de El Universal arroja que el 59%de los ciudadanos no se idéntica con ningún partido. Con Morena sólo lo hace un 8%, con el PAN, 9% y con el PRI, el 14%.[i] Son partidos de pequeñas minorías. La burguesía a través de sus distintas ofertas no logra concitar el entusiasmo de muchos. ¿La candidata de los indígenas conseguirá el apoyo de una franja de la sociedad?

 

Ganará el que sea visto como “menos corrupto”
Las fuerzas burguesas ya están mostrando su juego para 2018. Presentarán tres frentes o bloques electorales: el del PRI, el de Morena y quizás un tercero, en el que estarían el PAN y el PRD. Está en duda que panistas y perredistas puedan unirse, no por presuntas diferencias ideológicas sino por no poder acordar un mismo candidato.
Jorge Castañeda, secretario de Fox, reconoce que no son muchas las diferencias de programa entre estos tres agrupamientos. Podría ganar, según él, aquél que sea percibido como el “menos corrupto”.[ii]  Involuntariamente, este personaje nos está dando una clave para comprender el amplio descrédito de la partidocracia, es decir, de la clase burguesa. Ya no pueden ofrecer planes, programas o ideas al pueblo mexicano. Cuando mucho puede alguno de sus representantes políticos ser visto como menos ladrón que los demás.

 

Los enanos
López Obrador aparece en las encuestas como el enano más alto: en la que citamos arriba Morena tiene el 23%, el PAN 19 y el PRI 16%. En la de El Financiero, en julio, Morena y el PAN tienen el 21.3; y el 19.6%. En la de Reforma, de fines de julio, Morena tiene 24.2%; y el PRI y el PAN el 12%. Consulta Mitofsky en junio le daba al PAN un 21, a Morena un poco menos y al PRI el 18.9%.
 
Las cifras anteriores a veces son presentadas por las encuestadoras o los periódicos algo abultadas, pues eliminan un dato muy importante: el alto porcentaje de la población que no se identifica con ninguna opción del sistema. Este fenómeno va del 18 al 32 por ciento. Las encuestadoras no aportan mayor información sobre esta enorme porción de la población. No sabemos si van a abstenerse en julio de 2018 o si van a terminar votando por alguien. En algunas encuestas las consideran en uno u otro sentido y, así, Amlo, Margarita Zavala, etcétera, aparecen con intenciones de voto más elevadas, aunque nunca pasan de 32 por ciento.
En conclusión, las tres principales fuerzas políticas burguesas no logran juntas la adhesión ni del 60% de la ciudadanía. Y entre un 20 y un 30 por ciento de la población no apoya hoy a ninguna de éstas ni a sus satélites (PT, verde, etc.).
 
La pregunta es: entre este amplio segmento de la población, el que hoy contesta en las encuestas que no tiene candidato para 2018, y que es de entre 15 a 25 millones de mexicanos, ¿hay 2, 3 o 5 millones que se inclinen a votar en julio de 2018 por Marichuy Patricio?

 

Los chances de Marichuy
 
La candidatura del EZLN llega casi un cuarto de siglo después de su levantamiento armado. En la memoria, va quedando atrás la heroica gesta de los indígenas chiapanecos. Además, desde 2006 el EZLN desapareció de la escena nacional, careció de iniciativa política y es posible que millones de jóvenes sepan poco o nada de él. Sin duda esto es una desventaja para su política. Pero también es un hecho que el EZLN cuenta con un capital moral, del que carecen las corrientes políticas burguesas. Sobre sus errores, nadie puede decir que el EZLN es corrupto. Al contrario, en un país en el que la práctica de delitos es una fangosa industria en la que chapalea toda la casta política burguesa, el EZLN mantiene prístinas sus alas. Si Marichuy sabe hacer uso de esto, puede golpear dura y merecidamente a sus adversarios.
El EZLN puede encontrar eco entre los jóvenes de 18 a 29 años. Es en este segmento en el que la encuestadora Consulta Mitofsky encontró el porcentaje más alto -39 por ciento- de aquellos a los que no los convence ningún candidato.
 
También es alentador saber que el 45 por ciento de la población prefiere que presida el país una mujer, por sobre 33% que está porque sea un varón.
 
Entre los pocos datos para darle un poco de terrenalidad a estas conjeturas, está el lanzamiento por el POS de la candidatura de la indígena mixteca guerrerense  Agustina García de Jesús, a fines de 2016. Decenas o centenas de miles se interesaron y quizás muchos de ellos busquen una opción como ésta. En este tenor, es estimulante saber que la investigación de Consulta Mitofsky, del mes de junio, ya incluyó a Marichuy entre las personas que el gran público conoce, en este caso un 5.7 por ciento, lo cual es una hazaña, ya que la exposición mediática a la que ha estado sometida la compañera indígena ha sido mínima.
 
Pensamos que la candidatura de Marichuy tiene las condiciones para que cientos de miles o quizás millones la apoyen, entre un 3 a un 7 por ciento o más de la ciudadanía. Para que esto se haga realidad, necesita desplegar un programa, un proyecto de país completamente distinto al que presentan las fuerzas del sistema. Ya hablamos del ataque a la corrupción, que debería incluir que EPN sea encarcelado. También debe machacar en un incremento salarial de más del 100 por ciento; en la prohibición de la minería a cielo abierto; en parar la “guerra” contra el narco, regresar a los soldados a los cuarteles y abrir paso a la creación de policías civiles, ciudadanas y comunitarias; en suspender el pago de la deuda externa, etcétera.
La candidatura indígena del CNI es un avance aunque insuficiente, porque la otra mitad para que tenga éxito es que propague un proyecto de país que beneficie a la clase trabajadora, a los indígenas, a los jóvenes y a las mujeres.

 

[i] El Universal, 23/08/2017.

[ii] Proceso, 20/08/2017.

[iii] Encuesta de De las Heras-Demotecnia, en Aristegui Noticias.

 

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