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Reflexiones sobre Las Nuevas Formas de la Guerra y el Cuerpo de la Mujer, de Rita Segato – 30-30
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Reflexiones sobre Las Nuevas Formas de la Guerra y el Cuerpo de la Mujer, de Rita Segato

Dawn Paley

Reflexiones sobre Las Nuevas Formas de la Guerra y el Cuerpo de la Mujer, de Rita Segato

Dawn Paley
Hay varias cosas muy útiles en este libro de Segato. Por ejemplo, cuando plantea que “No podemos entender la violencia como nos la presentan los medios, es decir, como dispersa, esporádica y anómala” (48). Segato argumenta que “estamos hoy frente a la lenta emergencia de un tercer momento, en el que Estados compiten con agencias no-estatales, ambos ejerciendo su control sobre la población por medio de la técnica pastoral, es decir, como rebaño. En esta nueva etapa, el trazo distintivo de la población gobernada es su carácter extensible y fluido en forma de red y no más su fijación en una jurisdicción administrada por un estado” (32). Lo que plantea sobre cómo los estados recurren a fuerzas paramilitares/irregulares y no estatales me suena mucho. Dice, por ejemplo, que “es imposible controlar o disciplinar una sociedad nacional, con toda su pluralidad de intereses y de grupos, sólo con las leyes constitucionales” (50). Es interesante cuando precisa que “no hablo aquí de la mafialización del Estado, como sería esperable; sino, a la inversa, de la captura del campo criminal por el Estado, la institucionalización de la criminalidad” (43), por lo cual es “indispensable pensar grande y conectar el nicho ‘policial’, el ‘crimen’ y los temas de ‘seguridad pública’, con el Estado y la política” (50).
 
Eso dicho, son cuatro las críticas generales que tengo a su forma de articular la nueva guerra,como la llamada “guerra contra el narco” que vive México. En resumen, son los siguientes: 1) Su forma de plantear la “segunda economía”, o sea la economía de la cual depende las fuerzas para-estatales, termina minimizando el espectro de beneficios que corresponde al capital “legal” a través de las mismas fuerzas; 2) su noción de “dos realidades” (que a continuación abordo) quita parte de la responsabilidad al estado; 3) la idea que las víctimas de este tipo de guerra, cuando no son combatientes, están entre el fuego cruzado y no son blancos de la violencia; y, 4) esta nueva guerra no viene “desde abajo.”

 

1. El dominio de la economía legal
 
“El modelo que propongo parte por considerar que una interminable serie de negocios ilícitos produce sumas masivas de capital no declarado”, escribe Sagato (45). Desde la perspectiva que desarrollé en Capitalismo Antidrogas, esta postura representa una debilidad analítica porque enfocar a los beneficiarios de este tipo de guerra solo en el campo de negocios ilícitos –casinos, tráfico de personas y bienes ilícitas, contrabando, incluso “productos que pasan a venderse en el comercio legal” [45]– encubre cómo los negocios “lícitos” o “legales” –como las maquilas o las empresas energéticas (petroquímicos, petróleo, gas, represas, palma africana, minería de carbón)– también se benefician de las nuevas formas de guerra. Segato habla, por ejemplo, de la evasión de impuestos y el dinero que circula como resultado del tráfico (46), y cómo estos pueden beneficiar a las empresas transaccionales. Pero no hace visible como estas mismas empresas se benefician directamente del despojo que provoca la guerra.
 
Más bien, Segato sugiere que las empresas trasnacionales se benefician de la guerra a través de su participación en una “segunda economía” (46), una economía ilícita. Argumento en mi libro que es mucho, mucho más que eso. Podemos hablar de los casos de empresas trasnacionales que sabemos que han contratado paramilitares en Colombia, como Drummond, Chiquita, Coca Cola o BP. Creo que en las formas de despojo que genera este tipo de actividad, sí es posible ver rasgos de lo que dice Segato sobre violencia contra mujeres como una estrategia de control social. Pero si tomamos en serio que “la disputa por dominio territorial y la globalización del capital y del mercado unifican todas las disputas” (40) debemos, pues, colocar a los beneficiarios no como parte de un sistema de una “segunda economía” sino como parte de la economía hegemónica.

 
2. Fue el Estado
 
Además de “dos economías”, Segato habla de “dos realidades”. Para ella, hay una “Primera Realidad, constituida por todo aquello regido por la esfera del estado, visible en las cuentas de la Nación y en las páginas de internet de la Transparencia en Gestión Pública… Para su protección, ese universo cuenta con las fuerzas policiales y militares, instituciones y políticas de seguridad pública, sistema judiciario y carcelario que protegen ese caudal legítimo, legal” (48). Luego, hace referencia a una “Segunda Realidad, pues es una realidad especular con relación a la primera: con monto de capital y caudal de circulante probablemente idéntico, y con fuerzas de seguridad propia, es decir corporaciones armadas ocupadas en proteger para sus ‘dueños’ la propiedad sobre la riqueza incalculable que en ese