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López Obrador, el candidato de los empresarios – 30-30
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López Obrador, el candidato de los empresarios

López Obrador, el candidato de los empresarios

Camilo Ruiz Tassinari

Desde que era jefe de gobierno de la Ciudad de México, López Obrador ha intentado ganarse a la burguesía mexicana. Pero en los últimos meses ha subastado la casa entera. En su esquema, la gente ya está con él, y lo que falta es convencer a los empresarios de que su gobierno será  amigo. Busca dejar claro que no es un radical que les va a subir los impuestos (no digamos quitarles sus empresas), sino un político responsable, que puede llegar a acuerdos con los sindicatos y los campesinos, mantener la estabilidad económica, llevarse bien con Estados Unidos y generar las condiciones para una mayor inversión.
 
En el 2006, hubo un sector importante de la gran burguesía mexicana que estaba radical y tontamente en su contra. FEMSA, el principal consorcio regiomontano, financió la sucia campaña que lo hacía ver como “un peligro para México.” El plantón en Av. Reforma y el absurdo circo del “gobierno legítimo” pareció confirmar esos prejuicios. En el 2012, la oposición empresarial fue menos radical, en parte porque la victoria de Peña Nieto estaba cantada desde un principio, pero también porque AMLO se cuidó de presentar un programa tan ambiguo como insulso: ¿qué ama de casa con dinero se sentiría amenazada por la república amorosa?
 
Su estrategia está finalmente dando frutos, y sectores importantes de la burguesía se han sumado a su proyecto. La causa de fondo es la gran crisis económica y social que vive México. En otras circunstancias, los burgueses se habrían decantado por un candidato más tradicional: otro priista o un panista conservador. Pero hoy están tomando en serio a López Obrador como la mejor opción para canalizar el descontento social. Y AMLO ha hecho bien su tarea: en cualquier ciudad a la que va se reúne con el empresariado local, y ha integrado a varios grandes capitalistas a su equipo más cercano de colaboradores. En los medios no dejan de aparecer declaraciones de tal o cual ricachón: “yo creía que Andrés Manuel era un radical, pero ahora me doy cuenta de que es un gran estadista”; “el proyecto de nación de Morena le conviene a los empresarios”, etc.
 
Aunque López Obrador nunca fue un radical ni un socialista y su programa fue pro-empresarial desde su primer día de gestión en la Ciudad de México, la inclusión de las grandes personalidades del capital en su equipo ya comenzó a molestar a su base y a posibles votantes que se preguntan, con toda la razón, qué cambio va a haber si las mismas cúpulas empresariales siguen al volante en una posible presidencia del Peje.
 
¿Quiénes son los empresarios lopezobradoristas?
 
La lista es larga. En la Ciudad de México, por ejemplo, parece haber un verdadero lobby de especuladores inmobiliarios y empresarios de bienes raíces en las filas de Morena. Esto es natural, en vista de que gobierna la delegación con mayor crecimiento en bienes inmuebles (Cuauhtémoc) y que probablemente gobernará la ciudad entera en un par de años. Pero hay otros cuatro grandes grupos empresariales, los verdaderos oligarcas, que se han acercado a AMLO:
 

  • Ricardo Salinas Pliego. El dueño de Elektra, TV y Banco Azteca y un sinnúmero de otras empresas (cuarto hombre más rico del país) parece estar firmemente con López Obrador, pues recientemente Esteban Moctezuma, su mano derecha y director de Fundación Azteca, fue nombrado Coordinador de Desarrollo Social en el equipo de AMLO. Moctezuma, además, fue Secretario de Gobernación con Ernesto Zedillo.

 

  • Alfonso Romo Garza. Romo es el Coordinador del Proyecto de Nación de AMLO, algo así como su jefe de gabinete. Es un puesto de primera importancia para uno de los empresarios más activos de Monterrey, ex consejero de CEMEX y MASECA. En el pasado, fue muy cercano a Salinas. Romo hizo una gran fortuna vendiendo transgénicos y otros productos agrícolas. De hecho, él fue uno de los que coordinaron la campaña anti-AMLO en 2006. La designación de Romo a la cabeza del equipo del tabasqueño es claramente una mano tendida a los grandes empresarios regiomontanos. Otro peso pesado de Monterrey es Adrián Rodríguez Macedo, vicepresidente de la cervecería Cuauhtémoc.

 

  • Carlos Slim. No podía faltar Slim, el segundo hombre más acaudalado del planeta. Aunque aquí la relación es posiblemente más antigua, pues se rumora que el dueño de Telmex apoyó a AMLO desde el 2006 –cosa que Slim negó sin demasiada convicción. AMLO recientemente integró a su equipo a Miguel Torruco, ex subdirector de turismo de la CDMX y empresario de turismo y bienes raíces. Torruco es nada más y nada menos que consuegro de Slim.

 

  • Grupo Televisa. El suegro de Emilio Azcárraga y gran empresario de la construcción, Marcos Fastlicht, es el asesor en Derechos Humanos de Morena.

 

En resumen, López Obrador ha recibido de brazos abiertos a todos los empresarios que se le han acercado, y su integración a los altos puestos de su equipo más cercano es un mensaje claro: su gobierno no sólo será afín a los intereses de los capitalistas, sino que en gran medida serán ellos quienes gobiernen.
 
Este giro hacia el empresariado va de la mano de otro: el giro a la derecha, inaugurado por la declaración de AMLO, en el momento más álgido de le lucha magisterial en 2016, de que no estaba a favor de la derogación de la reforma “porque el gobierno no podía mostrar debilidad”. Ese brusco movimiento contribuyó a sellar la suerte de los maestros. Desde entonces, la cascada de declaraciones en apoyo al gobierno, en aras de la estabilidad, no se ha detenido. Recordemos que llamó a apoyar a Peña Nieto y a hacer un Acuerdo de Unidad Nacional con éste, frente a la “amenaza” de Trump. Y, la más vergonzosa de todas, le prometió impunidad a los criminales y corruptos de gobiernos pasados: “Les decimos que a pesar del gran daño que le han hecho al pueblo y a la nación, no les guardamos ningún rencor, y les aseguramos que tras su posible derrota no habrá represalias o persecución.” (Esto último es de su libro.)
 
Pues sí, si AMLO es presidente en el 2018, tal parece que no habrá castigo para Javier Duarte, para Ángel Aguirre, para Peña Nieto y Calderón, o para los culpables de Ayotzinapa. Pero cuando dice que “no les guardamos ningún rencor” habla sólo por él mismo.
 
Camilo Ruiz Tassinari estudia el posgrado de historia en la UNAM

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