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La unidad nacional en torno a Peña Nieto llevará a un fracaso – 30-30
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La unidad nacional en torno a Peña Nieto llevará a un fracaso

Partido Obrero Socialista

La unidad nacional en torno a Peña Nieto llevará a un fracaso

Partido Obrero Socialista

El jueves 26 de enero Trump dijo que si México no iba a pagar por el muro, sería mejor cancelar la reunión planeada con Peña Nieto. Horas después la presidencia confirmó lo que era ya inevitable: no habría reunión entre mandatarios. Esto representa la crisis más importante en la relación México-Estados Unidos en décadas. Es un hecho inédito. Siguió una declaración a los medios de Peña, en la que afirmaba que México es un país soberano, que su gobierno está dispuesto a dialogar con Estados Unidos pero que defenderá sus intereses y a los connacionales. ¿Enrique Peña Nieto defendiendo los intereses de los migrantes, de los trabajadores mexicanos, la soberanía nacional? ¿Peña presentándose como un líder del pueblo frente al tirano Trump? Era una imagen que nadie se hubiera esperado hace unas semanas, pero sí.

 

Siguió algo todavía más extraño: todos los líderes de la oposición, empezando por López Obrador, salieron a declarar su apoyo al “Presidente Peña, líder del pueblo de México”. Salió el PAN, Barrales, Mancera, y todo el PRI por supuesto. Se agendaron reuniones con los diputados, senadores y gobernadores para los siguientes días. La clase política mexicana arropaba a Peña Nieto en la lucha contra Estados Unidos: toda la tripulación se puso detrás del capitán.

 

La intervención más simbólica fue la del Peje, quien dijo que “no había que ser mezquinos” contra Peña: “si ahora desatamos una campaña abierta en su contra, imagínense, si ya de por sí está muy afectado, entonces se debilita más y quién nos representa en estas circunstancias difíciles”. Luego dijo que él confiaba que EPN “representa con dignidad a la nación”.

 

¿Consecuencia? Que el presidente más impopular de la historia reciente de México ha recibido una transfusión de emergencia de sangre fresca que lo ha fortalecido y que ahora todo el espectro político está firmemente detrás de un hombre que hace unos meses decidió, precisamente, apostar por Trump al invitarlo a Los Pinos.

 

Detrás del apoyo a Peña Nieto por parte de López Obrador y el resto de los partidos se encuentra una idea extraña: la de la unidad nacional contra el enemigo exterior. Y la unidad nacional quiere decir, para ellos, la sumisión al gobierno. El problema es que el gobierno de Peña Nieto ha coadyuvado a la agudización de esta crisis. Su estrategia hasta ahora ha sido errática y pro-Trump: lo apoyaron al invitarlo y hacerlo ver como un hombre de estado que puede dialogar con quienes tiene diferencias; desde que ganó, se han dedicado a encontrar maneras cada vez más humillantes de aplacarlo y ganarse su buena voluntad: le regalaron al Chapo, se dijeron dispuestos a modificar el TLC y basaron su estratégica diplomática en que Luis Videgaray es amigo del yerno de Trump y que éste un día twiteó que era una “persona extraordinaria”. Realmente, una base muy endeble para obligar al hombre más poderoso del mundo a no llevar a cabo el proyecto que viene anunciando todos los días desde hace más de un año.

 

El barco se dirige hacia un enorme iceberg, y hasta ahora el capitán ha intentado convencer, seducir y caerle bien al iceberg. Ya empezamos a chocar, y el capitán no tiene idea de qué hacer. Apoyar al capitán no va a servir de nada, porque su estrategia fracasó y no tiene otra que nos pueda hacer cambiar el rumbo y evitar una catástrofe. En el momento clave, López Obrador ha mostrado que está con el gobierno, con las empresas que exportan a Estados Unidos y con los empresarios aliados a las corporaciones americanas y no con los mexicanos que más se verán afectados por las locuras de Trump. La burguesía mexicana quiere un gobierno que no pierda la cara, que espere a que Trump se invente otro enemigo y todo siga como antes, y Morena y el PRD están felices con eso.

 

Pero si el capitán ha fracasado y está a punto de hundir el barco, nada es más natural que deponerlo. ¿Qué político mexicano está dispuesto a aplicarle cláusulas espejo a Estados Unidos, a subirle los impuestos a las empresas estadounidenses instaladas en nuestro país y a deportar de México hacia su país a tantos gringos como mexicanos deporte Donald Trump?

 

Crédito de foto: Presidencia de la República.

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