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La brutal discriminación femenina en China – 30-30
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La brutal discriminación femenina en China

Cuauhtémoc Ruiz

La brutal discriminación femenina en China

Por Cuauhtémoc Ruiz

China cuenta con 9 millones de científicas y técnicas, casi un tercio de todo el personal mundial en ese ámbito. Un 34% de los altos puestos de alto nivel en las empresas está en manos de mujeres. De ellas, 195 son CEO, ejecutivas al frente de empresas. El porcentaje global es 8%. China ocupa el segundo lugar mundial. El año pasado el gobierno emitió, por fin, una ley contra la violencia conyugal.

 

Pero, en otros aspectos la situación de las mujeres chinas no ha mejorado y persiste una humillante discriminación.

 

Maya Wang, de Human Rights Watch, subraya que el régimen “no ha hecho ninguna otra mejora significativa a los derechos de las mujeres. Los derechos reproductivos aún están gravemente limitados debido a las normas draconianas sobre planificación familiar, y quienes las incumplen a menudo reciben coerción y un trato cruel.”

 

Lo que podría haber avanzado es el activismo y la protesta social. En marzo del año pasado el gobierno encarceló a cinco feministas que planeaban hacer una protesta contra las agresiones sexuales en el transporte público. La novedad es que sólo estuvieron presas 37 días –poco tiempo para los estándares chinos-, pues llovieron las protestas de dentro y de fuera. La detención de las feministas levantó la mayor oleada de protestas de los últimos años, según han coincidido activistas y ONG chinas e internacionales.

 

Parece poca cosa pero no es así. Según la periodista española Macarena Vidal Liy, residente en el país asiático, muchas activistas chinas se encuentran detenidas, encarceladas o desaparecidas. La defensora de los derechos humanos Cao Shunli murió el año pasado en prisión. Liu Xia, la esposa del premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, se encuentra bajo arresto domiciliario por reclamar la libertad de su marido. La abogada especializada en derechos humanos Wang Yu se encuentra en paradero desconocido desde julio, cuando agentes de policía irrumpieron en su vivienda. Esta represión se recrudeció, dice, con la llegada al poder en 2012 de Xi Jinping, el actual dictador. (El País, Madrid, 26.9.2015).

 

La RPC es uno de los países en los que más se discrimina a las mujeres. La argentina Virginia Marconi ha puesto especial interés en ellas. Antes de la Revolución, dice, su situación era terrible. Podían ser asesinadas al nacer o ser vendidas como prostitutas. Hasta principios del siglo XX, muchas niñas no recibían siquiera un nombre, como la madre de Deng Xiaoping, el sucesor de Mao. La Revolución, dice, acabó con estigmas como la poligamia y, hasta cierto punto, con la venta de mujeres y de niños. “Cuando se habla de la revolución china siempre se toma en cuenta la mejora ocurrida en la situación de la mujer. Y este es un hecho innegable”, asegura esta autora. El maoísmo empezó hablando a favor de las mujeres pero capituló a los machos. Pocos después del triunfo de la revolución, el PCC resolvió que las mujeres no serían convocadas a las reuniones.

 

En mayo de 1950, apenas consumada la Revolución, se expidió una ley del matrimonio que da derecho a la mujer a pedir el divorcio y el derecho a elegir pareja sin la intervención de los padres… siempre que contaran con la aprobación del Partido. En la ley agraria se dispuso que las mujeres reciban tierra, lo mismo que los hombres.

 

La introducción de medidas capitalistas en la década de los años 80 del siglo pasado les dio empleo a millones de mujeres a un precio alto:

 

De acuerdo con el Boletín Laboral Chino, que estudia y apoya a la clase trabajadora desde Hong Kong, las mujeres constituyen la mayor parte de la fuerza obrera que trabaja en las fábricas de industria liviana del sur del país. Son las preferidas de la empresa privada, porque en promedio ganan un 77% de lo que gana un obrero varón y carecen de planes de maternidad y salud. Trabajan jornadas de 12 a 15 horas diarias. El desempleado promedio es mujer (60%). En los planes de “racionalización” de la industria estatal se priorizó el despido de mujeres.

 

El 70% de los analfabetos son mujeres y más del treinta por ciento de las mujeres entre quince y cuarenta y cinco años no puede leer un diario. El 96 o el 98% de los niños del campo asisten a la escuela, pero las niñas abandonan en tercero o cuarto grado, ya que la escuela cuesta alrededor de 20 dólares al año, una cantidad muy elevada en el campo chino.

 

Las mujeres tienen mejores oportunidades de conseguir trabajo en las zonas económicas especiales porque sus patrones prefieren mujeres jóvenes, dado que perciben que son más pasivas y proclives a resistir más horas de trabajo duro, dice Wong Kam Yan, un activista laboral que vive en Hong Kong. Allí, las mujeres obreras representan un 70% de la fuerza de trabajo.

 

Lin Chun, una académica china residente en Londres, constata que en las leyes laborales hay provisiones legales de género, específicas para las mujeres, cierto grado de “feminismo estatal”.

 

“Sin embargo -dice esta autora-, en un mercado de trabajo pobremente regulado y marcado por la búsqueda de ganancias, una gran fracción de la mano de obra femenina sufre triple discriminación y desventajas por ser a la vez pobres, mujeres y de origen campesino.” Es dramático que muchas de estas obreras de origen campesino deban separarse de sus maridos y familias, dejando atrás a sus hijos para, en el mejor de los casos, ser cuidados por sus abuelos. Observa Lin Chun que la disolución de las comunas en el campo significó un retroceso para las mujeres, pues revivieron relaciones patriarcales. En términos de participación política formal, también se redujo el número de mujeres diputadas en los congresos populares nacional, provinciales y de los condados, hasta llevar a China del puesto mundial 12° en 1994 al 48° en 2006.

 

La discriminación es especialmente chocante en el ámbito laboral. La BBC de Londres publicó un reportaje sobre los empleos que las mujeres no pueden desempeñar. Las autoridades afirman que algunos empleos son inapropiados para las mujeres y se les prohíbe que estudien ciertas carreras. En China, igual que en muchos países, como México, más mujeres que hombres ingresan a la universidad. Pero a la hora de encontrar un empleo se imponen estereotipos machistas que las discriminan. La idea de que las niñas no pueden o no deben hacer los mismos trabajos que los niños se hereda desde muy temprano. Las leyes laborales establecen que el trabajo de minería, ingeniería de túneles y naval, navegación, etcétera, no son adecuados para las mujeres.

 

Atrás de esta ideología discriminatoria, existe una economía impotente de ocupar a mujeres calificadas. Un funcionario de admisiones aceptó a la BBC que a las mujeres no se les permite entrar a la universidad en grandes números debido a que no existen muchos empleos para ellas después de graduarse. La ideología machista discriminatoria justifica una estructura laboral incapaz de emplear a todos los que pueden trabajar.

 

En años recientes, las mujeres en todo el país han logrado las calificaciones más altas en todos los exámenes de entrada para los colegios más importantes. Pero las escuelas quieren que en sus cursos haya un equilibrio de géneros, así que regularmente se reducen los requisitos de admisión para los niños varones, lo que lleva a que muchas niñas que lograron calificaciones altas sean rechazadas.

 

Crédito de foto: 俊玮 戴.


 

Cuauhtémoc Ruiz es dirigente del Partido Obrero Socialista.

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