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(Im)pulso feminista en el norte de México – 30-30
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(Im)pulso feminista en el norte de México

(Segunda parte) Desde Nuevo Casas Grandes, Chihuahua en el plano organizativo horizontal, amplio y no académico…

(Im)pulso feminista en el norte de México

Sofía Corral

(Segunda parte) Desde Nuevo Casas Grandes, Chihuahua en el plano organizativo horizontal, amplio y no académico…

 

se fraguaba un programa para los días 8 y 9 de marzo. Fue a partir de la publicación de una estudiante en las redes sociales que se convocó a cientos de personas en un chat común. Del plan inicial surgieron más propuestas: un buzón de denuncias y tendedero de acoso que abarcó a todas las instituciones de educación superior y media superior de la región; un altar del 2 de noviembre dedicado a las víctimas del feminicidio; un foro de participación poética, musical y de danza.

 

La conversación virtual tuvo que dividirse en grupos ya que el límite era de 256 miembros y nuestra demanda ya rebasaba esa cantidad. Solo tres de las integrantes habíamos participado alguna vez en una manifestación, por lo tanto debían extremarse las medidas de seguridad, el sondeo de posibles infiltrados y considerar que la exposición a detenciones o ataques era mayor. Un hombre señalado por varias como violento las amenazó de forma privada y emprendió una campaña de acoso contra ellas y la movilización del día 8. En su historial figuran denuncias de maltrato, drogodependencia y un total e impune amparo por parte de las autoridades que impide que las acusaciones tomen el curso debido.

 

El domingo 8 los silbatos, las pancartas, las consignas y las insignias feministas aparecieron por primera vez en una población que sumida en una tradición religiosa mormona, católica, menonita y de otros credos firmemente enraizados, alzaba finalmente la voz para denunciar la violencia y exigir justicia a la voz unísona de: “ni una más, ni una asesinada más”. La marcha fue encabezada por familiares de las víctimas de feminicidio de Nuevo Casas Grandes, entre ellas, la hija y amigas de Rosaura Tapia quien fue asesinada por su pareja sentimental en junio de 2018. El feminicida fue puesto en libertad por la supuesta violación de sus derechos durante el proceso penal, pese a las pruebas fehacientes emitidas en su contra.

 

En una total irresponsabilidad y rompiendo con el compromiso social que la dependencia y los organismos públicos de seguridad declaran incansablemente, un comunicado de la Presidencia municipal indicaba que no prestaría ningún servicio de asistencia, y en cambio sí exigiría que las instalaciones quedaran en perfectas condiciones. Demostrando que los cuerpos policíacos del Estado no están para la protección de los ciudadanos, sino para reprimir cualquier intento de manifestación política que denuncie la incompetencia y violencia del gobierno. Las chicas que habían presentado el oficio para solicitar este apoyo quedaron decepcionadas pero conscientes de que no pararían la lucha y de que no pueden esperar más de estas instancias.

 

En las conversaciones virtuales para organizar el evento del 8 de marzo se evidenciaron posiciones ultraconservadoras. Cuando las convocadas más derechistas manifestaron no asistir a la marcha si alguna de nosotras portaba el “horrible trapo verde” (símbolo por el derecho al aborto), nos pronunciamos radicalmente por la defensa del distintivo. El resultado fue un pañuelo celeste perdido entre una marea morada y verde. El segundo debate fue el de la legitimidad del grupo que debía encabezar la marcha. Quienes introdujeron esta discusión fueron integrantes de las dependencias oficiales de gobierno de atención a las mujeres, o allegadas a ellas. Dijeron que debíamos dejar en manos de “expertas” el trabajo de organización de lo contrario sería un caos y fracasaríamos en la actividad, a lo que se respondió que ante la indignación no existen expertos, no hay profesionales del dolor y de la exigencia de justicia, y que queríamos seguir manteniendo una organización de base, no dirigida por ningún partido o dependencia, queríamos mantener nuestra autonomía. El tercero de los debates fue el de realizar pintas de grafiti, o no. Las defensoras de la decoración urbana y del uso legítimo de una herramienta de expresión basado en el aerosol debimos supeditarnos al acuerdo de asamblea y dejar los sprays para otro momento. Sin embargo, se usaron gises de colores para pintar siluetas y mensajes feministas en el pavimento.

 

El 8M concluyó sin ningún atentado en perjuicio nuestro, con actividades artísticas en la quiosca de la plaza principal de Nuevo Casas Grandes, con una sensación de haber cumplido una tarea, pero con el apremio de que falta mucho por avanzar. Que debemos aprender de la experiencia de otras latitudes, de la forma en que han sumado voces, fuerzas y han conseguido abrirse paso en el panorama político. 

 

Vino el 9M y con él, el paro nacional, y como toda lucha feminista siempre queda la impresión de que nada es suficiente. Seguimos buscando intersecciones, espacios de convivencia entre mujeres, de organización política, de formación ideológica. Ahora debemos hacer frente a la consecuente extinción de la llama eufórica que se asoma pocas veces y continuar con el trabajo más lento, más arduo, pero también el más sólido.

 

La lección para los habitantes de Nuevo Casas Grandes ante estas actividades de movilización feminista fue que ya nada será igual, algo se produjo en la conciencia social que es irreversible.

 

En los siguientes días encontrarás en 30-30 bajo la etiqueta 8y9M2020 descrita la experiencia de mujeres del norte, centro y sur del país, y del continente. Podrás saborear cómo vivieron ellas la experiencia, cuáles son sus perspectivas. Todas queremos lo mismo: tener control pleno de nuestros cuerpos y mentes, recuperar nuestras voces, acabar con la violencia del sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos. Si deseas que publiquemos tu experiencia envíala a pos.org.mx@gmail.com

 


Sofía Corral es profesora de la UACJ División Nuevo Casas Grandes y militante de La Gota.