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Hablan los comunitarios presos – Ángel García – 30-30
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Hablan los comunitarios presos – Ángel García

Hablan los comunitarios presos – Ángel García

Por Ángel García García


En un viaje de solidaridad con los presos políticos de la Policía Comunitaria, el Partido Obrero Socialista les pidió que escribieran sus biografías. Recibimos tres de ellas, escritas de su puño y letra desde la prisión en Ayutla de Los Libres. 30-30 publicará una por semana. La biografía de Ángel García es uno de los testimonios más bellos e interesantes de las luchas del campesinado y el proletariado indígena mexicano.


 

Nací el 5 de mayo de 1988 en la comunidad de El Paraíso, municipio de Ayutla de los Libres, Guerrero. Un pueblo pequeño con una población aproximadamente de 180 habitantes, céntrico y rodeado de varias comunidades indígenas. Se encuentra a unos 20 kilómetros de distancia de la cabecera municipal.

 

Crecí junto a mi padre, ayudándole con los quehaceres en campo, como sembrar maíz, frijol, arroz y otros; además arrear ganando. (Era) Lo poco que mi padre tenía, fue algo duro.

 

Angel_Garcia_Garcia (1)Estudié la educación básica en el pueblo (preescolar y primaria), en este lugar la gente habla el mixteco. Muy pocos saben hablar español. A los 12 años de edad tuve la oportunidad de ingresar a la secundaria en la cabecera municipal, con dificultad de expresión en español. Al dedicarme de lleno a aprender el idioma, a los tres meses ya dominaba el español. A este nivel tuve que enfrentarme a duros trabajos para mantener mis estudios (secundaria y bachillerato), ya que no contaba mucho con la ayuda de mi padre debido a que somos varios hermanos bajo la responsabilidad de él. Para esto tuve que desempeñarme como panadero. Ganaba poco y no alcanzaba para cubrir ciertos gastos, ya que en el Colegio de Bachilleres, al cruzar cuarto semestre, los gastos se fueron aumentando. Ya no los pude cubrir y decidí salir de esta escuela.

 

I

 

A los 17 años de edad, al dejar la escuela, decidí cruzar la frontera hacia Estados Unidos, acompañado de un hermano menor nos dimos el valor para salir de este país (México) con el sueño de comenzar una nueva vida. Por desgracia, secuestran en la frontera a mi hermano, en ese momento no supe qué hacer, si continuar o esperar a que apareciera. La persona que me acompañaba me sugirió que era mejor cruzar y esperarlo en el otro lado ya que era peligroso para mi permanecer en la frontera. Así fue, angustiado por ésto, me dieron fuerza para continuar. Pasaron los días y yo seguía esperando a mi hermano con la esperanza de que apareciera. Yo sólo en el otro lado, mi hermano desaparecido y mis padres y hermanos preocupadísimos en Guerrero.

 

Yo me encontraba en Tampa, Florida, trabajando, sin borrar de la mente la aparición de mi hermano.

 

Pasó un mes, no sé cómo, pero de alguna manera apareció (mi hermano) en Lamon, California. La noticia me llegó por medio de un paisano que trabajaba en ese lugar. Ésto levantó mis ánimos, gracias a Dios. Al saber que él estaba bien y comunicarme con él, en ese instante, me sentí todavía más fuerte. En menos de una semana mandé por él y así seguir juntos. Al recibirlo con un fuerte abrazo, no se veía bien físicamente.

 

Pasaron los días, ya que mejoró su condición se incorporó al trabajo, así pasaron dos años, yo me regresé a México. Al ver la diferencia de vida en México y Estados Unidos, quise volver a Estados Unidos pero mi señora madre no me dejó. Me suplicó que me quedara en México, que continuara estudiando, no quiso que se repitiera la desgracia, que estuvo a punto de perder a un hijo. Es doloroso para una madre estar en esta situación.

 

Me di la oportunidad de continuar estudiando, en 3 años concluí la preparatoria No. 1 en Chilpancingo, Gro. Presté servicio en el Consejo Nacional de Fomento Educativo dos años. Posteriormente ingresé en la Universidad Pedagógica Nacional.

 

A tres meses de estar en la Universidad, me casé con mi actual esposa. Decirle que hasta aquí llegó mi preparación. Al no poder continuar con esto regresé a El Paraíso donde me dediqué al campo.

 

Claro está que en estos tiempos la gente se organizaba para autodefenderse contra la delincuencia: robo, asesinato, asalto a mano armada, violaciones a las mujeres y otros. Que posteriormente llegaría un sistema de seguridad comunitario en el cual varios pueblos estarían integrados, quienes le pondrán un alto a la delincuencia e inseguridad por parte del gobierno de los tres niveles.

 

 

 

II

 

IMG_4780El 18 de noviembre de 2012: Mediante una asamblea realizada en la comunidad de El Paraíso, estando presentes todos los habitantes fui electo para dirigir al grupo de policías comunitarios de esta comunidad, como primer comandante.

 

El 22 de diciembre de 2012: se pone en marcha el sistema comunitario. Los grupos de policías de diferentes comunidades se incorporan formalmente a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), capacitado para poner en funcionamiento el Sistema Comunitario de Seguridad, Justicia y Reeducación; su reglamento interno, derechos y obligaciones, de acuerdo a nuestros uso y costumbre indígena. Que además (está) respaldado por la Ley 701 de Reconocimiento, Derecho y Cultura de los Pueblos Indígenas, así como, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. La creación de la Casa de la Justicia en la comunidad de El Paraíso dio resultado, poniéndole un alto a la delincuencia. Ya no hubo más asaltos, asesinatos y muchas otras faltas o infracciones. En su totalidad esto disminuyó por completo.

 

A los pocos meses este sistema comunitario, no sólo se estableció en nuestra región sino que se había extendido en varios municipios de Guerrero como en Ayutla de los Libres, Tecuanapa, Tixtla, Olinalá y Huamuxtitlán. Estos municipios dependían de la Casa de Justicia de El Paraíso, por lo que creció demasiado en comparación con las otras Casas de Justicia, como San Luis Acatlán, Espino Blanco y Citlatepec. Esto hizo que el gobierno de Ángel Aguirre optara por destruirlo. Hizo que la Casa de Justicia matriz de San Luis Acatlán desconociera a la Casa de Justicia de El Paraíso, promoviendo grandes divisiones y así lograr órdenes de aprensión en contra de la CRAC de El Paraíso.

 

III

 

El 21 de agosto de 2013: Estábamos cumpliendo con nuestro deber de brindar seguridad en la Casa de la Justicia El Paraíso, nos cayó el operativo del gobierno a detenernos. Al igual que a la compañera Nestora Salgado García en Olinalá. Un operativo en coordinación con los policías federales, estatales, ministeriales y marina.

 

Después de que caímos a manos del gobierno, (éste) logró desmantelar totalmente nuestra Casa de Justicia de El Paraíso, dejando despedazado el sistema en esta Casa de Justicia, los municipios que dependían de esta Casa de Justicia estaban regados.

 

En el momento de nuestra detención dentro de la comunidad, llegaron un total de 25 convoys de diferentes corporaciones del gobierno, con lujo de violencia nos desarmaron, nos golpearon, deteniendo a personas civiles que se encontraban ahí. Nos trasladaron a Acapulco. Después de una fuerte tortura, elaboraron una declaración falsa para obligarme a firmarla, sin siquiera saber el contenido de esa declaración. La tortura que recibimos consistió en: golpe en las costillas, en el estómago, palmadas en los oídos, dobles bolsas puestas en la cabeza, amenaza a punta de pistola. Todo esto para asentar ser responsables del delito.

 

El delito que se me sembró el maldito gobierno es secuestro agravado. Lo supe después de mes por medio de mis abogados. Un maldito delito que nunca cometí, nunca se pidió un maldito rescate.

 

Ahora estoy procesado por el maldito secuestro, delito sembrado por el gobierno. Las supuestas víctimas no me ratifican este delito como para que sea cierto. Se les ha solicitado careo pero ninguno se ha presentado.. Aquí es sólo el gobierno que nos quiere tener encerrados por ser su maldito capricho.

 

Se les agradece el apoyo de diferentes organizaciones sociales, no gubernamentales que han apoyado, en cuestión política, nos hemos acercado a nuestra región donde tenemos acceso a visita familiar. (Estamos) un poco más seguros.

 

Al estar encerrados no solo sufrimos nosotros sino también nuestra familia, los hijos, principalmente. Solicitamos la intervención de diferentes organizaciones para que esto se logre.

 

Queremos nuestra libertad.

 

Preso político. Ángel García García

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