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Guillermo Almeyra, o el lombardismo del siglo XXI – 30-30
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Guillermo Almeyra, o el lombardismo del siglo XXI

Cuauhtémoc Ruiz

Guillermo Almeyra, o el lombardismo del siglo XXI

Cuauhtémoc Ruiz

Me había prometido a mí mismo no volver a leer a Guillermo Almeyra. Desde hace años ya casi no leo el lópezobradorista y hoy rompehuelga diario en el que escribe, pero tuve la mala suerte de leer allí un artículo en el que este caballero, desde una supuesta posición socialista, llamó a los trabajadores de Estados Unidos a votar por Hillary Clinton. Debo ser muy dogmático, sectario e ignorante, pero considero que es una traición apoyar a una persona que desde el gobierno de su país estuvo involucrada en invasiones de países, miles de asesinatos, deportaciones de millones de mexicanos (con métodos fascistas y fracturando familias) y que era considerada el año pasado por banqueros de Wall Street como su favorita. Entonces me dije: no vuelvo a perder el tiempo con este autor. Pero algunas personas me dijeron que Almeyra no paraba de escribir contra la LUS y el POS por lo que escribimos sobre Venezuela, y que nos exige “rectificaciones y autocríticas”.

 

Si Guillermo apoyó a los Clinton, me parece lógico que hoy apoye a Nicolás Maduro. Almeyra debe ser considerado uno de los exponentes del lombardismo[i] del siglo XXI (Almeyra quizá prefiera llamarlo posadismo, por su tutor, Posadas, simétrico a Lombardo). Esta corriente de pensamiento (para llamarla de alguna manera) funciona básicamente con dos ideas, o una premisa y una conclusión:

 

1. Hay burgueses o burócratas progresistas en todo el mundo, aun en el imperio yanqui (o, en este siglo, burgueses menos indecentes que otros).

 

2. Los socialistas y los trabajadores debemos de apoyarlos políticamente y a algunos, como Maduro, que no atiendan los consejos de personas como Almeyra, hay que hacerles también algunas críticas.

 

A partir de lo anterior, Almeyra atacó a la LUS y al POS con el disco rayado de que en Venezuela lo que ocurre es una agresión de la oligarquía y el imperialismo en contra de la burguesía “bolivariana” (chavista) y el régimen encabezado por Nicolás Maduro. Y que, entonces, lo procedente es que los socialistas apoyemos a estos últimos.

 

Hay que torcer y tergiversar mucho la realidad para decir que hoy esto es lo que pasa en ese país. Almeyra se quedó anclado 15 años atrás, cuando el golpe contra Hugo Chávez. En este tiempo han pasado muchas cosas, entre otras que el chavismo o madurismo se hizo completamente pro imperialista, tanto como las burguesías de la MUD. Nuestro crítico cierra los ojos a tantos hechos en ese sentido, simbolizados por la entrega a los capitales extranjeros de la Franja o Arco del Orinoco (el primer o segundo territorio en el mundo con más riqueza energética y minerales, bajo operación de los militares chavistas) y el pago de muchos miles de dólares de deuda externa.

 

Los lombardistas como Almeyra, obsesionados  con imperialismos y ejércitos que dan golpes de Estado, se deleitan al recordar el intento de golpe del general ruso Kornilov en contra del gobierno burgués de Kerensky, en 1917. En esa circunstancia, aparentemente Lenin, Trotsky y el partido de los bolcheviques apoyaron a un gobierno burgués, el principio rector de los Almeyra y compañía, y con ello alardean que son sus seguidores. Pero la política de los revolucionarios rusos fue bien distinta.

 

Aproximadamente una semana antes de la sublevación de Kornilov (agosto de 1917), ya corrían rumores por toda Rusia de un alzamiento contrarrevolucionario contra el gobierno de Kerenski. Inmediatamente se conformó un bloque “defensista” (en defensa del gobierno) con los mencheviques, los eseristas y posiblemente algunos miembros del partido bolchevique. Esta fue la reacción de Lenin:

 

 “Cualquier bolchevique que hubiera llegado a un acuerdo con los defensistas (…) para expresar en forma indirecta confianza en el gobierno provisional (al que se defiende, según se afirma, de los cosacos) sería, por supuesto, inmediata y justicieramente expulsado del partido (…). Nuestros obreros y nuestros soldados van a combatir las tropas contrarrevolucionarias si ellas inician una ofensiva contra el gobierno provisional; lo harán, no para defender a este gobierno […], sino para defender independientemente la revolución en procura de sus propios fines: los fines de asegurar la victoria de los obreros, de los pobres, la causa de la paz, y no la victoria de los imperialistas Kerenski, Avxentiev, Tseretelli, Skobeliev y Cía. ” (Obras completas, Tomo XXVI, pp. 329-330).

 

Y cuando los cosacos de Kornilov avanzaban sobre Petrogrado, escribió Lenin:

“No debemos apoyar al gobierno de Kerenski ni siquiera ahora. Es una falta de principios (…). Luchamos contra Kornilov exactamente como lo hacen las tropas de Kerenski, pero nosotros