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Guasón: de la cartelera a la vida real – 30-30
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Guasón: de la cartelera a la vida real

Tomás Holguín

Guasón: de la cartelera a la vida real

Tomás Holguín


El día de ayer fui al cine a ver la película que está en el lugar número uno en venta de boletos desde que salió en cartelera, el Guasón. Una película esperada por muchas personas, donde destaca la excelente actuación por parte de Joaquin Phoenix, una buena trama y fotografía.


La película me conmovió, como a otros; en lo personal me pareció interesante y clara la forma en que se muestra una conexión entre el contexto social y el surgimiento de la psicopatología de Arthur Fleck, un marginado; ese contexto es la ciudad Gótica. No podía dejar de conmoverme, por mi profesión, la ciudad en que vivo y las historias que conozco.Vivo en Ciudad Juárez, Chih., y quiero compartir mi testimonio.


Ciudad Juárez es una urbe tipo Ciudad Gótica, con violencia, machismo, feminicidios, corrupción de políticos y empresarios, narcotráfico, inseguridad, oscuridad, explotación laboral, impunidad, etc. Donde historias como las de Arthur Fleck se suceden cotidianamente. La historia de Arthur Fleck es muy real. 


Justamente hoy llegó a consulta una madre solicitando medicamento para su hijo, quien no acude, porque manifiesta problemas de irritabilidad y agresividad; tiene antecedente de haber estado 2 veces internado en el hospital de psiquiatría, y bullying en la adolescencia. Donde en uno de los eventos violentos le ocasionaron un absceso en el oído cuando sus compañeros se lo perforaron con un objeto punzante. Él marca un antes y un después para el surgimiento de su psicopatología en la violencia que experimentó de joven por parte de sus pares. Desde entonces no controla su agresividad, no puede estudiar, trabajar ni hacer vida social.


Una paciente del género femenino lleva 1 año intentado liberarse de la violencia psicológica y física que ha sufrido por años por parte de su pareja. Ella presenta ansiedad, miedos y depresión. Al avanzar en la demanda de divorcio, el esposo la amenaza de muerte e intenta quemarla a ella y su casa, él prometía quitarse la vida. Ella logró escapar y él ahora se encuentra en prisión. 


Todas las semanas aparece en la historia de vida de muchas mujeres que atiendo el antecedente actual o pasado de abuso sexual; sin excepción, cada semana me topo una mujer violada. Las secuelas, el daño emocional, es lo que enfrento con ellas para que puedan recuperar su salud mental, su confianza en sí mismas y su sensación de seguridad. 


El crystal (metanfetaminas) ocasionando psicosis y paranoias en muchos jóvenes marginados de la ciudad. El más grave que ví, un varón con delirio paranoide que asesinó a su esposa y sus dos hijos, a quienes les retiró los ojos de sus cuencas e intentó suicidarse apuñalándose en el pecho. Él sobrevivió y ahora se encuentra en prisión. 


Una colega médico, justo antes de que entrara a ver el Guasón, me comparte la historia de una bebé que ingresó a un hospital de Ciudad Juárez por bronconeumonía, debido a que su mamá le administraba inhalantes, pues solo así dejaba de llorar. La madre era adicta a los solventes inhalantes. Otra marginada de la sociedad. 


Un joven, hijo, sobrino, hermano, amigo y vecino, responsable, estudioso o trabajador, muere por una bala perdida, por un atentado, porque lo confundieron, por un robo, porque estaba en el lugar y en el momento incorrectos. Sus mamás, sus padres, sus familiares se atienden conmigo. Esto ocurre frecuentemente en Ciudad Juárez. 


Atiendo a personas que tienen un familiar desaparecido, una hija desaparecida; a los padres del caso del campo algodonero, de los feminicidios. 


Tengo un caso de cerca de 30 empleados que están sufriendo distintas enfermedades mentales como trastorno de estrés postraumático, trastornos depresivos y ataques de pánico, porque una jueza de la fiscalía, la paradoja, continuamente los hostiga y maltrata. No pueden ir a orinar, los sobrecarga de trabajo con expedientes, con horarios de más de 12 hrs de trabajo, hay insultos, maltrato verbal y psicológico. A pesar de eso, ella sigue en su puesto; no existe autoridad ni poder que defienda a estos trabajadores o pueda hacer algo al respecto. 


Algunos reclusos del CERESO que atiendo me cuentan que son inocentes, que se les amenazó a ellos o a sus familias, o se les torturó para que se acusaran como responsables de delitos que no cometieron. 


El día de hoy, cuando entrevistaba y escuchaba las historias de dolor de mis pacientes, lo hice de una manera diferente, con una mayor compasión por sus arduas situaciones de vida en esta ciudad. Muchos de ellos son pobres, trabajadores precarizados, desempleados, discapacitados, marginados, estigmatizados y violentados por la sociedad, por Ciudad Juárez, por todos nosotros. Como Arthur Fleck. 


Mientras veía El Guasón, venían a mi mente muchas historias que me han contado; parecidas a las de Arthur Fleck, y porqué no decirlo, también a la mía.


¿Qué hacemos? Nos cuestionamos en la consulta. Desde una visión completamente minimalista, lo único que he constatado que puede darnos una solución es: luchar. Es lo que propongo y negocio con las personas para generar una esperanza: que sigan luchando. Hablamos de cómo hay que luchar, cómo enfrentar batalla tras batalla en la transformación de sus vidas personales, y social. 


Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz para el ser humano es el ser humano mismo. Las circunstancias hacen al humano en la medida en que éste hace a las circunstancias. 


Las circunstancias que modifican al humano son, al mismo tiempo, modificadas por él. Es el hombre, en definitiva, quien hace cambiar las circunstancias y se cambia a sí mismo. Por este fundamento humano común coinciden el cambio de las circunstancias y el cambio del hombre mismo. Pero esta coincidencia solo puede entenderse como práctica revolucionaria. En la transformación práctico-revolucionaria de las relaciones sociales el hombre modifica las circunstancias y afirma su dominio sobre ellas, es decir, su capacidad de responder a su condicionamiento al abolir las circunstancias que le condicionaban. Ahora bien, como se trata, por un lado, de circunstancias humanas (relaciones sociales, económicas) y, por otro, los seres humanos son conscientes de esta transformación y de su resultado, el cambio de las circunstancias no puede separarse del cambio del humano, de la misma manera que los cambios que se operan en él (al elevar su conciencia) no pueden separarse del cambio de las circunstancias. Pero esta unidad entre circunstancias y actividad humana, o entre transformación de las primeras y autotransformación del humano, sólo se opera en y por la práctica revolucionaria, es decir, por la lucha. 

Crédito de imagen: Mark Z vía Flickr.


Tomás Holguín es médico psiquiatra del IMSS y del Ichisal en Ciudad Juárez.