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En memoria del compañero Héctor David Gómez – 30-30
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En memoria del compañero Héctor David Gómez

En memoria del compañero Héctor David Gómez

Jesús Valdez
El domingo 12 de febrero me enteré del asesinato de un amigo con el que compartí militancia durante 2009 y 2010. Se trata del compañero Héctor David Gómez, lo conocí el año 2009, fue militante del colectivo que formé en esos años con compañeros de Oaxaca y la Ciudad de México (el Grupo Marxista Revolucionario).
 
Su militancia fue corta con nosotros, fue un excelente lector, en aquellos años buscaba más teoría que práctica, yo en lo personal estaba bien entrado en ambas cosas. Eso fue lo que produjo un distanciamiento, además de otras circunstancias de la vida.
 
La última vez que lo ví fue en el plantón de Revolución de la CNTE en el año 2013.
 
El lunes por la tarde-noche, una compañera fue a la funeraria donde nos dijeron que David estaría, más tarde llegué para alcanzarla, pero ya era demasiado tarde. El compañero había sido trasladado a Guadalajara, Jalisco. Esto último nos informaron compañeros de la lucha que estaban al pendiente.
 
Cuando lo conocí, David rentaba un cuarto al sur de la ciudad, vivía sólo. En una ocasión fuimos a comprar libros a la calle Donceles, mientras caminábamos, él me contaba sobre su vida, desde muy chico comenzó su activismo, dejó la preparatoria para unirse a movimientos como el de Atenco, el magisterial de Morelos, La Otra Campaña y un sin fin de aventuras. Él ya necesitaba una militancia política más seria y sentarse para hacer teoría.
 
En aquellos años, David había reingresado a la preparatoria en un plantel de la UNAM, desde ahí comenzó el reclutamiento y formación política de sus compañeros, nos pedía textos, intercambiábamos ideas, asistíamos a algunas actividades políticas de La Otra Campaña, él siempre mostró una actitud independiente y una postura crítica a todo su entorno.
 
En cuanto a su vida personal, él me confesó que gozaba de una estabilidad económica familiar, recibía mensualmente el dinero que le enviaban sus papás desde Guadalajara para dedicarse exclusivamente a estudiar (por eso nuestra búsqueda de libros). David buscaba financiar su actividad política para no gastar el dinero que sus papás le enviaban para la escuela. En el lugar donde rentaba, tenía un quemador de discos que vendía en el plantón del SME y otros espacios de lucha. Recopilaba las experiencias de lucha más simbólicas de los trabajadores y pueblos originarios de América Latina que él consideraba importantes, veíamos juntos estas experiencias mientras se grababan algunas copias que eran vendidas en el plantón del SME y otras expresiones de la lucha de los trabajadores mexicanos. Además, fabricaba pequeñas agendas con materiales reciclados. Ese gesto nos parecía admirable sobre su persona.
 
En el año 2010, después de que fui víctima de un asalto en el primer cuadro de la ciudad, acudí al plantón de los electricistas para pedir apoyo y capturar a mis victimarios, nunca los encontramos a pesar de que recorrimos varios locales del centro histórico.
 
Después de la búsqueda, regresamos al plantón del SME para tomarnos un café con los compañeros, ahí estaba David con una compañera del magisterio oaxaqueño (que meses más tarde sería mi novia y esposa). Me presentó con ella, yo creí que era estudiante normalista, pero ella me contestó muy molesta “no soy estudiante, soy maestra”. La charla fue breve y horas más tarde David me despertaría a las 3 de la mañana para discutir política. Meses más tarde, por azares del destino encontré a esa chica en Oaxaca, hicimos buena amistad y después un lindo noviazgo.
 
A finales de 2013 supimos que David había terminado satisfactoriamente sus estudios de nivel medio-superior y había ingresado a una carrera en la UNAM. Cuando lo conocimos, le daba un poco de vergüenza ingresar a la prepa por su edad, mi esposa le dio ánimos, pues nunca es tarde para estudiar. A pesar de ello, David luchó por aprovechar esta nueva oportunidad que le daba su familia (sin renunciar a la lucha social, pero eso sí, sin descuidar sus estudios). Él valoró mucho esta nueva etapa de su vida, la asumió como un gran compromiso.
 
Después de 2013 le perdimos la pista, pues nosotros ya vivíamos en Oaxaca como familia. Otros compañeros del movimiento social han compartido experiencias con David en este espacio de tiempo: Cherán, Ayotzinapa, el movimiento contra el gasolinazo en Guadalajara, es decir, fue un luchador de primer nivel. Siempre hizo lo que él considero más correcto y lo que todo ser humano de buen corazón debe de hacer: estar del lado de los oprimidos y auxiliarlos en la medida de lo posible acompañando sus luchas, nuestras luchas.
 
Hoy nos embarga esta triste noticia y lamentamos dicha pérdida. Nuestro país está lleno de luchadores como él que día con día exponen lo más elemental y seguimos soñando con un México, con un mundo distinto: sin explotados ni explotadores. Mantener en alto esos ideales es una tarea que nos corresponde y creemos que es la mejor manera de honrar su memoria con la frente en alto.
 
Rendimos este pequeño homenaje en memoria de un compañero que apreciamos, compartimos historias, experiencias, momentos agradables y sobre todo, la amistad con alguien que soñaba con los mismos ideales que nosotros.
 
A nombre de todos los compañeros y compañeras del Partido Obrero Socialista, con un profundo dolor e indignación enviamos a la familia de David Gómez nuestras condolencias.
 
Para nosotros este acto tan cobarde no puede quedar impune y quedamos atentos hasta que se esclarezcan los hechos que le arrebataron la vida.

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