Top
El paro magisterial indefinido es un callejón sin salida – 30-30
fade
4840
post-template-default,single,single-post,postid-4840,single-format-standard,eltd-core-1.0,flow-ver-1.2,,eltd-smooth-page-transitions,ajax,eltd-grid-1480,eltd-blog-installed,page-template-blog-standard,eltd-header-type2,eltd-sticky-header-on-scroll-down-up,eltd-default-mobile-header,eltd-sticky-up-mobile-header,eltd-dropdown-default

El paro magisterial indefinido es un callejón sin salida

Camilo Ruiz

El paro magisterial indefinido es un callejón sin salida

Por Camilo Ruiz

Los primeros días tras el inicio del ciclo escolar han mostrado una situación muy diferente de la que se vivió a finales del ciclo anterior. La coyuntura política ha cambiado profundamente -en contra de los maestros. Es necesario que la CNTE de un golpe de timón y evite un mayor debilitamiento que le permita al gobierno derrotarla. Parafraseando a Gramsci, hay que pasar de una guerra de movimiento a una guerra de posiciones; hay que admitir que un paro indefinido ya no es viable y que la prioridad actual debe ser cristalizar la victoria que se obtuvo en julio.

 

Tres elementos han cambiado: 1) la CNTE en los hechos está dividida a partir de que Michoacán y Guerrero no acataron el paro; 2) el apoyo de los padres empieza a debilitarse; y, 3) el gobierno está a la ofensiva porque ha entendido los dos puntos anteriores. Veámoslos.

 

El gobierno está a la ofensiva

 

El gobierno quiere conservar lo más posible de la reforma educativa, y su prioridad es no mostrarse derrotado ante la CNTE. Pero también parece haber aceptado la idea de que una implementación total, como originalmente se concibió, es imposible. Un cambio a la evaluación es inevitable, pero no es claro en qué grado. Hay una presión por parte del PAN y el PRD para que se restablezca la calma y se le dé una salida expedita al conflicto, mientras que la burguesía insiste abiertamente en una salida represiva.

 

El gobierno está atrapado entre muchas paredes, y no se sabe cómo saldrá de esta sin poner en riesgo el apoyo de la burguesía expresada en Mexicanos Primero. Hay algunas cosas que expresan tal vez no un cambio de política, pero sí un cambio de discurso. Nuño habla de decenas de miles de escuelas reparadas y ha dejado de hablar de evaluación.

 

La SEP y el SNTE cacarean que las conquistas laborales (salariales) de los maestros se mantendrán. No pudieron separar a Carrera Magisterial del salario base, lo que les costará 2 mil millones de pesos. La consecuencia de esta cara concesión fue desactivar al magisterio norteño y mexiquense.

 

Se habla de que la evaluación “tomará en cuenta las especificidades regionales”. Probablemente ni siquiera Nuño sabe qué quiere decir eso. Puede ser un modo de aceptar que la evaluación no sea punitiva (es lo más probable), pero no podemos cantar victoria hasta que no aparezca la propuesta de modificación de ley. Si esto no se cambia, seguirá el conflicto magisterial.

 

La mitad de la CNTE no está luchando

 

De parte de la CNTE, el hecho determinante es que la coordinadora ha perdido para la lucha actual a dos de sus cuatro secciones fuertes. Guerrero y Michoacán fueron “pacificados”–el 99 y el 90% de las escuelas, respectivamente, tuvieron clases normalmente esta semana. El paro fue un fracaso que las direcciones sindicales ni siquiera intentaron y que en todo caso no fue empujado articuladamente por la base magisterial.

 

Si la abrogación parecía difícil con 4 estados luchando, es desesperanzador lo que dos podrán hacer. La CNTE tiene que pensar en una estrategia para volver a sacar a las calles a Michoacán y Guerrero. No importa que tan abnegados sean los maestros de Oaxaca y Chiapas, ellos solos no podrán echar abajo la reforma educativa.

 

Desgaste en Oaxaca y Chiapas

 

En Oaxaca y Chiapas, donde el paro tuvo un mayor éxito, también hay un desgaste del ánimo del magisterio y un menor apoyo de los padres de familia.

 

Era natural que la intensidad de las movilizaciones se redujera a raíz del descanso vacacional. Pero hay más: el movimiento perdió ritmo y es posible que las movilizaciones de julio-agosto hayan desgastado a los activistas.El plantón de la Ciudad de México es un mar de lágrimas. Parece que lo mismo pasa envarios bloqueos.

 

En Juchitán los padres de la región exigen que los maestros que vuelvan a clases. “Ya les echamos la mano, ahora ustedes ayúdenos a nosotros” es la frase en la boca de las familias. Hay una verdadera presión para que el ciclo escolar comience normalmente. Esto viene de los padres principalmente, pero entre la base hay un sentimiento similar, sin duda debido al cansancio. Maestros de la región nos comentan que las inscripciones al nuevo ciclo se llevaron a cabo con normalidad, a pesar de que muchas no han arrancado clases en estos primeros días.

 

En Oaxaca capital parece haber una perspectiva un tanto diferente.Hay una mayor disposición entre los maestros para acatar el paro desde el principio, y tanto el viernes como el lunes hubo manifestaciones de dimensiones considerables.

 

En pocas palabras, el ánimo de lucha de los maestros y el apoyo de los padres de familia varían a lo largo de Oaxaca y Chiapas (aunque sin duda en todos lados es menor que en julio). Pero lo esencial dejó de ser eso; lo esencial es que dos estados han salido completamente del ring.

 

¿Hacia dónde ahora?

 

Si la CNTE quiere “amagar” al gobierno y empezar clases no el lunes sino unos pocos días después eso está muy bien. En el fondo, es una cuestión táctica. El verdadero problema será si el paro se alarga varias semanas, sin claridad de cómo y bajo qué condiciones volver a clases. Los maestros deben mantener el control de cualquier táctica y no al revés.

 

Sin un apoyo masivo entre los padres de familia no puede haber paro. La movilización de las familias ha sido esencial a lo largo de la lucha y la CNTE debe hacer lo imposible por conservar su apoyo, incluido volver a clases.

 

La CNTE debe volver a clases. Cualquier posterior ofensiva magisterial sólo se podrá organizar desde esta situación de reagrupamiento, una vez que se haya vuelto a soldar la alianza con los padres de familia y se hayan repuesto las energías de la base. Un paro indefinido es políticamente suicida y organizativamente imposible.

 

Crédito de foto: Ana Ban vía Flickr.


Camilo Ruiz es co-editor de 30-30.

Share on Facebook207Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone