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Colosio: la doble conspiración. 1 Así fue el crimen. – 30-30
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Colosio: la doble conspiración. 1 Así fue el crimen.

Cuauhtémoc Ruiz

Colosio: la doble conspiración. 1 Así fue el crimen.

Este texto forma parte del libro Colosio: sospechosos y encubridores, de próxima aparición.  

Parte 1 de 8. Así fue el crimen.

Cuauhtémoc Ruiz  

El 22 de marzo de 1994 el candidato del PRI Luis Donaldo Colosio Murrieta era visto como el siguiente presidente de México. Un día después, luego de hablar en un mitin en la colonia popular Lomas Taurinas, en Tijuana, caminaba en medio de la multitud cuando un joven se le acercó armado con un revólver que puso cerca de su cabeza y que disparó causándole de inmediato muerte cerebral. Eran las 5 de la tarde con doce minutos. El asesino, Mario Aburto Martínez, contó con el apoyo de cuando menos cuatro personas más.

 

De acuerdo con el principal custodio de Colosio, el general Domiro García Reyes, “al terminar el mitin y descender del templete unos metros adelante un sujeto corpulento de chamarra negra y gorra le impidió avanzar, lo interfirió de forma brusca y agresiva impidiéndole continuar cerca del candidato, y en ese momento escuchó una detonación, intentó de nuevo avanzar, fue interrumpido por el mismo sujeto y vio una pistola revólver.” El sujeto que lo desplazó, Tranquilino Sánchez Venegas, ejerció sobre su mano, brazo y hombro izquierdos “una gran presión física”.

 

La periodista Eglantina Esquivel de Abad relató que esa tarde, “cuando caminaba junto a Colosio, se fue acercando Vicente Mayoral Valenzuela del lado izquierdo del candidato y empezó a empujar gente; también vio a Mario Aburto Martínez cuando se acercaba por atrás y del costado derecho del licenciado Colosio”, al que instantes después le disparó. Rodolfo Mayoral Esquer, por su parte, “empujó al coronel Federico Antonio Reynaldos del Pozo”, también escolta del político, “disminuyendo con ello las medidas de seguridad”. Yolanda Lázaro Caratachea fue una de las oradoras en el acto electoral. Desde el templete observó conversando a Mario Aburto, Tranquilino Sánchez, Rodolfo Mayoral Esquer, Vicente Mayoral Valenzuela, Alfonso Garzón Santibáñez y a Jorge Romero. Eglantina aseguró haber visto algo parecido: durante el discurso del candidato vio juntos a Mario Aburto Martínez, Vicente Mayoral Valenzuela y Tranquilino Sánchez. Ella conocía al segundo de ellos, Mayoral Valenzuela, un ex policía judicial, del PRI. En varios videos y fotografías aparecen juntos los conspiradores minutos antes del crimen, hablando. El análisis de un video en particular concluyó que hay “una intención comunicativa de los cuatro sujetos”.

 

Existe un video, célebre, que en 1994 los mexicanos vimos cientos de veces, en el que entre la multitud se aprecia una mano con un revólver que se acerca a la cabeza de Colosio y dispara. El Ministerio Público interpretó que de sus “imágenes se desprende que unos cuatro metros atrás del candidato, un hombre de 1.82 metros de estatura, Tranquilino Sánchez, de complexión robusta, que viste chamarra negra y gorra oscura, desplaza a personas para llegar al costado derecho de Colosio Murrieta y, al lograrlo, parece ayudar a un sujeto más bajo, quien apunta con un revólver a la cabeza del licenciado Colosio y le dispara.” En cuanto a José Rodolfo Rivapalacio Tinajero, miembro del comité municipal del PRI de Tijuana y jefe del Grupo TUCAN –grupo que ayudó a Mario Aburto a asesinar a Colosio-, la consignación señaló que: “incorporó al grupo por él organizado a Tranquilino Sánchez Venegas, Vicente Mayoral Valenzuela y Rodolfo Mayoral Esquer, para aislar al licenciado Colosio Murrieta, anulando la protección de éste, ya que lo coparon nulificando su protección, para que Mario Aburto Martínez lograra su finalidad.”

 

Con pruebas como éstas y decenas más el subprocurador Miguel Montes consignó el 4 de abril de 1994 a cinco personas: “Mario Aburto Martínez, Tranquilino Sánchez Venegas, Rodolfo Mayoral Esquer, Vicente Mayoral Valenzuela y José Rodolfo Rivapalacio Tinajero, decidieron formar una asociación o banda con el propósito de privar de la vida al licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta”.

 

La revelación oficial de que el magnicidio había sido un complot conmocionó al país, aumentada por el hecho de que los conspiradores eran miembros del PRI. Sin embargo, meses después el subprocurador Montes se retractó de su teoría de que el crimen había sido una “acción concertada”, dijo que no había habido un complot y que el único responsable del asesinato era Mario Aburto.

 

Imagen: Aspectos de la pistola con la que asesinaron Colosio, expediente penal contra Mario Aburto, cortesía MCCI


Cuauhtémoc Ruiz es dirigente del Partido Obrero Socialista.

 Introducción

Parte 2. Mario Aburto, el asesino reconoció un complot