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Cientos de miles no debieron morir

Socialistas ante la pandemia (II)

Cientos de miles no debieron morir

Por Cuauhtémoc Ruiz. 6 de mayo 2020

 

Los primeros países a los que tocó enfrentar al coronavirus tuvieron pocos enfermos y muertos, y no pararon sus economías (o sólo parcial y brevemente). En contraste, otros países, con Estados Unidos a la cabeza, tienen cientos de miles de contagiados, decenas de miles de decesos y bajones en su producción con millones de nuevos desempleados. La gran mayoría de estos muertos, enfermos y damnificados económicos son responsabilidad de gobiernos demasiado serviles a sus clases empresariales, que ante la emergencia impusieron medidas equivocadas, como continuar con la mayoría de actividades económicas.

 

– Japón tiene 126 millones de habitantes y libró la pandemia con sólo 455 decesos y 14 mil contagios. Si juntamos a España y al Reino Unido, ambos tienen una población de 114 millones, menor a la del país asiático, pero ambos suman 53 mil muertos.

 

– El desempeño de Vietnam ante la emergencia fue perfecto: no tuvo fallecimientos y 270 sus contagiados, a pesar de que su población es de 96 millones [i] y tiene mil 400 kilómetros de frontera con China, origen del monstruo. Francia, que tiene menos habitantes, 67 millones, contaba 25 mil muertos y 169 mil contagiados.

 

– Corea del Sur tiene 51 millones de habitantes, tuvo 250 bajas fatales y menos de 11 mil infectados. En tanto que Italia, con una población de 61 millones, contaba 28 mil decesos y más de 207 mil infectados.

 

– Malasia, con 32 millones de pobladores, contó 103 muertos y 6 mil enfermos. En tanto que Perú, que apenas está por entrar al ojo del huracán y que tiene un número de habitantes igual que el país asiático, cuenta ya más de mil 500 muertes y 26 mil infectados.

 

– Si juntamos a Japón, Vietnam, Corea del Sur, Malasia, Taiwán, Dinamarca, Finlandia, Noruega y Singapur, suman un total de 345 millones de habitantes, arriba de los 330 millones que hay en los EEUU. Los primeros sufrieron un total de un mil 722 decesos, mientras que el país más rico y poderoso del mundo contaba 65 mil víctimas fatales.[2]

 

 

Los países exitosos

 

De manera muy resumida, los países que vencieron la epidemia llevaron a cabo pruebas –“tests”- para saber quiénes estaban infectados y así poder aislarlos para evitar que contagiaran a otros, lo que es crucial en razón de que el coronavirus es fácilmente transmitible (por ejemplo, el llamado “Paciente 31” de Corea infectó a más de mil 100 personas al acudir a una iglesia). Según algunos especialistas, por cada enfermo detectado hay al menos diez veces más casos que no han sido descubiertos. Existen entonces enfermos oficiales y casos reales. La gran mayoría de estos últimos son personas asintomáticas, que no experimentan malestares. El problema es que los asintomáticos tambiénpueden infectar a otras personas.

 

A través del método de localizar a los infectados y de aislarlos para que no contagien, estos países lograron abatir la enfermedad. China también lo usó extensamente. En el caso de Corea del Sur, realizó más de 400 mil pruebas. Eso fue lo que permitió una detección rápida de casos y una planificación ordenada de la contención del virus. En este país no fue necesario imponer una cuarentena general.

 

Las pruebas o tests son sólo el principio. Una vez que es detectado un infectado es necesario llevar a cabo un trabajo detectivesco, debe investigarse con qué personas se relacionó cercanamente y a ellas hacerles también pruebas para saber si fueron contagiadas. Se trata de localizar rápidamente a todos los positivos para aislarlos y evitar que propaguen la enfermedad. En Hubei, China, se formaron 1800 equipos formados cada uno por cinco personas para localizar positivos.

 

“Contener [la epidemia] significa asegurarse de que todos los casos son identificados, controlados y aislados. Es lo que Singapur, Hong Kong, Japón o Taiwán están haciendo tan bien: muy rápidamente limitan el número de personas que llegan desde el exterior, identifican a los enfermos, los aíslan inmediatamente, utilizan material protector eficaz para proteger a su personal sanitario, investigan todos los contactos, los ponen en cuarentena…Esto funciona extraordinariamente bien cuando se está preparado y se hace de manera temprana y no es necesario parar la economía para ello.”, escribió el catalán Tomas Puyeo en el ya lejano 12 de marzo. [iii]

 

EEUU, España, Italia, México y la mayoría de países semicoloniales no han hecho pruebas en la cantidad suficiente –masiva- ni han basado su estrategia antiviral en ellos. Una vez que se tienen cientos o miles de casos creciendo en la población, prevenir que lleguen más o rastrear los existentes y aislar sus contactos, ya no es suficiente. El siguiente nivel es la mitigación, que requiere un distanciamiento físico riguroso. La gente tiene que dejar de entrar en contacto con otros para bajar la tasa de transmisión a 1 o menos. Por ejemplo, si por cada 10 infectados ellos contagian a otros siete, o menos, se le empieza a ganar la batalla al virus.

 

Las tragedias de Italia, Reino Unido, EEUU, España…

 

Estos países han aplicado una política completamente diferente. Comenzaron por subestimar la peligrosidad del virus o, mejor dicho, por menospreciar la salud y vida de los seres humanos. Sostienen que si otras epidemias ocasionan millones de decesos, ¿por qué ésta no? ¿Para qué gastar en prevenirla? Conocemos a los exponentes de esta posición, empezando por Donald Trump, seguida por el presidente brasileño, Jair Bolsonaro y otros mandatarios. En México, un exponente cínico de esta posición es el segundo hombre más rico, Salinas Pliego, dueño de TV Azteca y las tiendas Elektra y que a través de uno de sus jilgueros ha llamado a desacatar la cuarentena que guarda un sector de la población. El gobierno mexicano lo tolera y fomenta que industrias no esenciales sigan operando ( El país dividido en dos. Socialistas ante la pandemia I ).

 

Los países en luto nunca hicieron pruebas masivas ni, en consecuencia, localizaron y aislaron a los contagiados. Fueron renuentes a llevar a cabo aislamientos o cuarentenas y son partidarios de que la marcha de la economía continúe como si la situación sanitaria fuera normal, lo que han logrado para amplias franjas de la economía. En estos países la presión social impuso las cuarentenas (para un sector privilegiado de la sociedad) pero en estos momentos existe una presión empresarial internacional y de sectores políticos en EEUU, México, Brasil, Perú, etc., para que se siga laborando  y lo hagan también sectores económicos que no son esenciales. Esta política, cuyo altísimo costo humano ya está a la vista, representa a una fracción burguesa, el capital financiero, que exige que su interés de obtener el máximo lucro económico atropelle el derecho a la salud y a la vida. En cambio, los socialistas exigimos que no se regrese a trabajar mientras la epidemia y el peligro de contagio continúen.

 

Ya comienzan a aparecer voces críticas de la estrategia de llevar a los pueblos al matadero

 

“El diario The New York Times criticó al gobierno de Donald Trump por no realizar pruebas de detección masivamente. La experiencia de Italia y España muestra el mismo problema. En el primero de esos países se vive una tragedia pocas veces vista. Allí la falta de detección temprana de virus acompaña una decadencia del sistema sanitario, resultado de las políticas de ajuste de la última década.” El 29 de marzo el diario citado describió cómo EEUU “desperdició la oportunidad” para contener al COVID-19. A medida que el virus mortal se propago con “ferocidad” en EE. UU., entre fines de enero y principios de marzo, no se realizaron pruebas a gran escala a personas que podrían haber sido infectadas.[iv] Además, en este país buena parte de la economía no fue detenida y la gente se infecta en los trabajos y al transportarse.

 

En el Reino Unido también se están manifestando voces críticas. “En una entrevista publicada el 24 de abril por el diario Financial Times, Richard Horton, editor ejecutivo de la prestigiada revista científica The Lancet, sentenció que estamos ante ‘el fracaso más grande de la política científica que se haya visto durante una generación’.” Los errores fueron los mismos que los cometidos en EEUU. Y también en este país, “más adelante, bajo la presión de gran número de expertos, el gobierno tuvo que adoptar medidas de aislamiento social, dado el crecimiento alarmante de pacientes infectados que amenazaba con abrumar los hospitales.” “Tal como Horton se los ha hecho ver, el gobierno del Reino Unido había perdido tiempo y recursos preciosos, y el precio que han tenido que pagar en cuanto a fallecimientos y daño tanto al Sistema Nacional de Salud como a su personal es enorme”, escribió Jaime González, que encuentra que el “modelo” británico y el mexicano son esencialmente iguales.[v]

 

Los responsables deben pagar

 

Atrás de las cifras crecientes sobre enfermos y muertos que todos los días nos abruman, existe una pérdida humana irreparable, una tristeza inconmensurable, un sufrimiento inenarrable. También el miedo de millones de enfermar y a morir. Estamos en tiempo de guarecerse del peligro y de desplegar la solidaridad con los que han caído en desgracia sanitaria o económica. Y de exigir a los gobernantes la adopción de medidas basadas en la protección de la salud y las vida.

 

Pero llegarán otros tiempos, en los que se levantará el oscuro manto. En esos momentos los pueblos se preguntarán qué pasó, si fue inevitable que las bajas fueran tan numerosas.

 

“En 1918, India completaba más de un siglo bajo el dominio colonial de Reino Unido. En mayo de ese año, la gripe española golpeó con fuerza el país. Y fue más violenta con los indios que con los residentes británicos.” La tasa de mortalidad en las castas más bajas fue seis veces mayor que entre los europeos.

 

En 1919, el periódico publicado por Mahatma Gandhi, criticó a las autoridades británicas con bastante firmeza. Dijo así: “En ningún otro país civilizado un gobierno podría haber dejado las cosas tan deshechas como lo hizo el gobierno en India durante la prevalencia de una epidemia tan terrible y catastrófica”.[vi]

 

Las víctimas no fueron en vano porque se despertó la conciencia antiimperialista y el camino a la independencia de la India. Cien años después, honrar la memoria de los muertos que no debieron ser, debe ser un factor para la emancipación de los trabajadores ante el capital.

 

[i] Coronavirus en Vietnam: cómo logró el país no registrar muertos pese a compartir 1,400 km de frontera con China, BBC News Mundo 24/04/2020

[ii] Datos son de la Universidad Johns Hopkins, 1 de mayo de 2020. 

[iii] Por qué debemos actuar ya,  Tomas Puyeo

[iv] BBC, 12/03/2020.

[v] La política, factor fundamental en el combate contra Covid-19, Jaime González, Correspondencia de Prensa, 1° de mayo.

[vi] Cómo cambió el mundo hace cien años con la gripe española, Fernando Duarte, BBC World Service.

 

 


Cuauhtémoc Ruiz es dirigente del Partido Obrero Socialista.