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Bernie Sanders: Revolución política y socialismo – 30-30
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Bernie Sanders: Revolución política y socialismo

Bernie Sanders: Revolución política y socialismo

Por Monica Hill

La popularidad de Bernie Sanders es un fenómeno impresionante. Muestra que muchísima gente en Estados Unidos está buscando cómo romper con el capitalismo.

“Socialismo” ya no es la palabra prohibida que era antes, sino una alternativa que intriga a millones de votantes asqueados con los empresarios, los banqueros, el gobierno y los políticos millonarios. Entre los vómitos de racismo, la intolerancia y la politiquería baja que ha marcado esta elección, la candidatura de Sanders provee una buena oportunidad para explorar las ideas del socialismo y del cambio revolucionario.

 

Socialismo – ¿Qué es y qué no es?

En un discurso de noviembre de 2015, Sanders dijo que su socialismo democrático “parte de la lucha de Roosevelt por derechos económicos garantizados para todos los americanos”. La profunda admiración de Sanders hacia Roosevelt es reveladora. Pero su New Deal de los ’30 no nació de ningún amor por la clase obrera. Se trató simplemente de un intento para evitar que una clase obrera enojada y desesperada se rebelara contra el yugo capitalista. Las moderadas reformas de Roosevelt están a kilómetros de distancia del bienestar provisto por una verdadera sociedad socialista.

 

Revolución social vs revolución política

 El objetivo declarado de Sanders es hacer una “revolución política”. Le dice a sus seguidores: “Ellos tienen el dinero, pero nosotros tenemos a la gente”. En otras palabras, pueden conquistarse reformas si la gente presiona a los políticos, los banqueros y los grandes capitalistas para hacer lo correcto. La revolución política de Sanders consiste en ganar más “poder para la gente” bajo el sistema presente: expandir la democracia burguesa.
El significado marxista de revolución política es un tanto diferente de lo que Sanders quiere. Se refiere al derrocamiento por la fuerza y el reemplazamiento de un gobierno por otro diferente. Como la victoria de Madero sobre Porfirio Díaz.
Una revolución política no afecta el carácter de clase esencial del estado – quién verdaderamente tiene el poder. Una revolución social, por el contrario, cambia qué clase manda. Cuando los capitalistas son derrocados y la economía reestructurada para servir los intereses de la gente trabajadora, eso es una revolución social.

 

Sanders claramente no quiere llevar a cabo una revolución –social o política- en el sentido marxista. Es un reformista, que busca mejorar el bienestar de los trabajadores dentro del marco del capitalismo.

 

Sobre ese reformismo.

 

Muchas de las metas de Sanders, como una mayor igualdad económica, romper los grandes bancos y la gratuidad de la educación son necesidades urgentes, y ampliamente llamativas. Cuando su campaña fue creciendo y recibió la presión de activistas, también empezó a hablar del racismo sistémico, del abuso contra los migrantes, el derecho al aborto, la igualdad LGBTQ y los derechos sindicales.

 

Sin embargo, hay muchas áreas en las que sus ideas y acciones no son ni socialistas ni progresivas.

Sanders se ha referido a los inmigrantes como una amenaza a los empleos de los americanos. Ha apoyado al imperialismo americano al aprobar bloqueos militares y sanciones contra Iraq durante los ’90, al votar a favor de la guerra de la OTAN en la antigua Yugoslavia en 1999 y por la invasión de Afganistán en el 2001. No ha dicho una palabra de desmantelar el pentágono para reducir el gasto militar y canalizarlo a los servicios sociales. Y apoya a Israel a pesar del genocidio contra los palestinos.

 

Sanders cree que sus políticas progresivas pueden ser alcanzadas bajo el capitalismo. Los socialistas creemos lo contrario.

Pelear por reformas es importante. Le proporciona a los trabajadores y los oprimidos una idea de su propio poder, y a veces consigue mejoras o más derechos. Pero hay ocasiones en las que la lucha por reformas en sí misma no puede salir victoriosa, especialmente cuando el propio capitalismo está en problemas.

 

Las reformas no pueden conseguir los cambios profundos que la gente realmente necesita. Y siempre corren el riesgo de ser echadas para atrás en tiempos de reacción. Las reformas preservan el sistema; un sistema que se beneficia de guerras interminables, el racismo sistémico y el sexismo.

 

La principal tarea de Sanders en esta elección es evitar que la base social del Partido Demócrata se desboque.

 

El dirigente obrero y líder trotskista James P Cannon escribió una vez que había que “evitar el error de pensar que cualquier cosa contraria a las reglas y ética del capitalismo es utópica o absurda. Lo absurdo es pensar que este manicomio es permanente.” Las revoluciones suceden. Tan sólo en Estados Unidos ha habido dos: la guerra de independencia y la guerra civil.

 

Los que apoyen a Sanders por su aparente socialismo no deben decepcionarse o rendirse, sin importar lo que pase entre el día de hoy y las elecciones generales de noviembre. La siguiente revolución americana vendrá.

 

Monica Hill es militante del Freedom Socialist Party de Estados Unidos.

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