Top
Muerte circunstancial – Adolfo Sánchez Guzmán – 30-30
fade
3739
post-template-default,single,single-post,postid-3739,single-format-standard,eltd-core-1.0,flow-ver-1.2,,eltd-smooth-page-transitions,ajax,eltd-grid-1480,eltd-blog-installed,page-template-blog-standard,eltd-header-type2,eltd-sticky-header-on-scroll-down-up,eltd-default-mobile-header,eltd-sticky-up-mobile-header,eltd-dropdown-default

Muerte circunstancial – Adolfo Sánchez Guzmán

(c) Lucía V Vergara (vía Flickr)

Muerte circunstancial – Adolfo Sánchez Guzmán

Por José Gil Olmos


Hemos decidido compartir cada semana una biografía distinta de cada periodista asesinado. Estamos convencidos de que la lucha socialista en México implica la búsqueda de justicia…y para que ésta última sea posible debemos luchar contra el olvido. Aunque la prioridad de 30-30 es la publicación de textos originales, haremos una excepción con esta serie de biografías, las cuales consideramos como un material valioso poco conocido dentro de la izquierda radical mexicana.


 

Padre soltero, Adolfo Sánchez Guzmán, soñaba ser un reportero del Canal de las estrellas. Corresponsal de Televisa para el centro de Veracruz, deseaba vehementemente salir en los principales noticieros de la televisora más poderosa de México y se afanó por hacerlo durante tres años, sin medir consecuencias, a pesar de que le pagaban sólo mil quinientos pesos al mes.

 

Fito, como le decían amigos y familia, tenía 31 años y manejaba un vochito (Volkwagen sedan) que le había regalado su padre. Su hija Adylen era su adoración: cada mañana la arreglaba y la llevaba a la escuela. Y así lo hizo aquel 28 de noviembre del 2006, antes de irse a reportear. Incluso pasó por ella al terminar las clases y fueron a comer a la casa de sus padres. A las 5.30h de la tarde, Adolfo se despidió. Ya no regresaría.

 

2fa67f482133f1c934235b73c2a03954_S

Sus padres lo reportaron desaparecido a las veinticuatro horas y como era conocido por el gobernador de la entidad, Fidel Herrera, lo comenzaron a buscar de inmediato. Al menos eso le dijeron a su familia, porque fue hasta el 30 de noviembre cuando Adolfo Sánchez Guzmán fue encontrado muerto, bocabajo, ejecutado con un balazo en la cabeza y con huellas de tortura, en la ribera de Río Blanco, municipio de Nogales, Veracruz.

 

Los policías ministeriales primero encontraron el vochito con las puertas abiertas y con las llaves puestas. Según el expediente 839/2006 de la Procuraduría General de Justicia del Estado, no había rastros de violencia y no estaba el reportero. Fue hasta un día después, a las 3.30h de la tarde, que gracias a la llamada de un niño descubrieron a Fito a orillas del Río Blanco: en los Viveros Forestales de la Colonia El Águila. Su cuerpo estaba tirado entre unos matorrales a unos metros de otro cuerpo: el de César Martínez López, alias el Pollo, un supuesto ex presidiario que había estado preso en el reclusorio de Cancún, Quintana Roo, por los delitos de robo y lesiones. A partir de la presencia del ex convicto fue que las autoridades comenzaron a procesar la justificación: “Estuvo en el sitio equivocado” dijeron, afirmando que el periodista había sido asesinado circunstancialmente.

 

Fito era corresponsal de Televisa para los municipios de Orizaba, Córdoba, Río Blanco, Nogales y Ciudad Mendoza, además trabajaba para la estación de radio Xhora Stéreo y colaboraba en las páginas de internet Enlace Veracruz 212 y Orizaba en Vivo. Sus últimos trabajos fueron sobre las bandas que robaban camiones de carga en la región de Córdoba y Orizaba, zona importante en el trasiego de todo tipo: diesel, gasolina y combustóleo extraídos de manera ilegal, así como drogas. Según la investigación de la periodista Ana Lilia Cepeda publicada en la revista Contralínea, el periodista César Augusto Vázquez, director de Enlace Veracruz 212 -un portal de internet con una amplia barra informativa y corresponsales en todas las regiones de Veracruz-, afirma que el Gobierno del Estado se encargó de difundir que Fito estaba “implicado” con bandas de robo de tráileres. Pero nunca aportaron un solo dato o evidencia.

 

César Augusto Vázquez recuerda que por aquellos meses la zona en la que Fito investigaba el trasiego estaba en pugna entre la banda Gente Nueva, del temido capo sinaloense el Chapo Guzmán, y los Zetas. Pero ni las autoridades ni la televisora tomaron en cuenta estos datos. Según el Gobierno del Estado los asesinos buscaban ejecutar a César Martínez López, el Pollo.

 

El 4 de diciembre de 2006, las autoridades estatales detuvieron a los hermanos Carlos y Julián Rosas Palestino, de 30 y 34 años de edad, originarios de Puebla y propietarios de camiones de carga. Según la investigación oficial ellos habrían ordenado matar a el Pollo “por haberles robado un camión y tomaron venganza porque no les hizo justicia la autoridad”. Bajo ese argumento decían que Adolfo había sido una víctima “circunstancial”. Es decir que “estaba en el lugar y el momento equivocados”, según el expediente 839/2006 de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Lamentablemente Adolfo estaba cerca del lugar equivocado y con la gente equivocada, y por eso lo mataron por un motivo distinto a su profesión, dijo el Subprocurador de Justicia de la zona centro del Estado, Miguel Mina Rodríguez: “La muerte de Adolfo Sánchez fue circunstancial ya que no estaba implicado con el robo del tráiler, como César González, alias el Pollo, por lo que estuvo en el lugar equivocado la noche del jueves 30 de noviembre”.

 

Lo insólito del caso fue que al año siguiente, la familia del reportero recibió una llamada de las autoridades para que otorgara el perdón a los supuestos autores intelectuales del asesinato de Adolfo. El 18 de diciembre de 2007, el juez tercero de lo Penal de Pacho Viejo sentenció a Juan Carlos Rosas Palestino, como autor material, a 23 años de prisión y a la reparación del daño por 73 mil 296 pesos. En la misma sentencia, su hermano Julián, supuesto coautor material, fue absuelto “por falta de pruebas”. En noviembre de 2009, también Juan Carlos Rosas Palestino fue finalmente liberado bajo los mismos argumentos.

 

Televisa, la empresa que concentra el 85 por ciento de los canales de televisión abierta en México y que trasmiten en el canal 2, el Canal de las estrellas, los noticieros de mayor rating, argumentó que Fito era únicamente un colaborador y que el día de su ejecución estaba de vacaciones.

 

Fuente: Bosch, L. y Vélez A. (eds.). “Tú y yo coincidimos en la noche terrible“. Nuestra Aparente Rendición.

 

Share on Facebook1Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone