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A reorganizar a la CNTE sobre nuevas bases – 30-30
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A reorganizar a la CNTE sobre nuevas bases

A reorganizar a la CNTE sobre nuevas bases

Partido Obrero Socialista

El XIII Congreso de la CNTE –23 al 25 marzo– es ocasión para una amplia discusión sobre el movimiento magisterial. Aquí evaluamos la lucha contra la “reforma” educativa como un triunfo parcial contra el gobierno. Pero en este avance relativo el mérito principal fue de las bases y no de los dirigentes, al menos en Oaxaca, pues a pesar de ellos se pudieron evitar las evaluaciones “punitivas”, los despidos de decenas de miles de docentes.
 
Nuestra tradicional actitud crítica hacia la mayoría de dirigentes magisteriales no ha sido excesiva o caprichosa. La prueba fue el IV Congreso Extraordinario de la sección 22 (noviembre de 2016), que constituyó una rebelión de las bases al haber sancionado a alrededor de un centenar de líderes oaxaqueños, airadamente acusados desde ser timoratos hasta de haber traicionado la causa.
 
La fatiga por la larga lucha contra la “reforma” y las traiciones han dejado al movimiento en una situación crítica y caótica. Es necesario reorganizar todo y, al hacerlo, debe reconstruirse sobre nuevas bases la vida sindical. Eso es lo que hacemos con las propuestas que presentamos en las páginas siguientes.
 
Estas palabras han sido escritas en su mayoría por docentes oaxaqueños y existe un énfasis en esa sección, pero las propuestas aquí presentadas serán de interés para todos los maestros y maestras del país y sin duda lo serán para todos aquellos interesados en la lucha del sindicato más combativo de México.
 
Un triunfo parcial: no habrán despidos de maestros
 
Lo central de la “reforma” era instrumentar periódicamente evaluaciones para despedir a miles de profesores. Estos exámenes “punitivos” difícilmente ocurrirán, al menos en el futuro mediato. Esto constituye un triunfo muy importante y una derrota del gobierno.
 
Pero esta victoria magisterial y popular no ha sido tan evidente debido a los siguientes factores:
 
a) De 31 estados del país, sólo se movilizaron masiva y continuamente cuatro y esporádicamente unos diez más. El movimiento fue combativo pero no una avalancha imparable. El gobierno no podrá despedir profesores mediante exámenes, como se proponía, pero no tuvo que derogar la ley y algunos de sus lineamientos están en operación.
 
b) Sobre la gratuidad de la educación, en la ley quedó una redacción que por un lado no hace obligatorio el pago de cuotas pero que al mismo tiempo lo permite. La educación será gratuita donde haya organización, lucha y conciencia. Esto quiere decir que en muchas escuelas, no.
 
En suma, el gobierno no pudo clavar su daga pero pudo evitar el verse claramente derrotado y humillado. Esto tiene su importancia pues el magisterio en movimiento no pudo festejar a sus anchas y mostrar a todas las bases del SNTE y a todo el pueblo de México que la lucha y la organización funcionan y que debe ser un ejemplo para todos. Con otras palabras, la CNTE obtuvo un triunfo gremial pero no en el plano de la conciencia que requiere la clase trabajadora para organizarse y emanciparse.
 
La CNTE, a pesar de su triunfo, no emerge sólida y dinámica. No pudo ganar a nuevas secciones a sus filas, aunque se fortalecieron algunas corrientes democráticas, como en Veracruz. Actualmente no existe una negociación con la Secretaría de Gobernación para atender asuntos pendientes porque no existe fuerza para imponerla. Pero lo más grave es el rumbo que está tomando la dirección de la Coordinadora. Desde hace años ha habido una pugna entre los sectores más oportunistas de la CNTE –encabezados por la sección 18, de Michoacán- que plantean renunciar al objetivo de democratizar al SNTE. Como se recordará, la CNTE nació para democratizar y hacer independiente a todo el sindicato nacional y, así, convertirlo en un poderoso instrumento de combate de los docentes de todo el país. Pero quienes encabezan la sección de Michoacán tienen el proyecto mezquino de que en cada estado se constituyan sindicatos. Habrían, entonces, 31 sindicatos magisteriales y no uno solo que pueda defenderse fuertemente. Junto con lo anterior, los oportunistas plantean dejar atrás el esquema movilización-negociación-movilización y sustituirlo por la lucha en las Cámaras, ya sea a través de los diputados de Morena y el PRD o mediante la ilusión de que puedan aprobarse iniciativas de leyes justas.
 
La fuerza de estos líderes magisteriales oportunistas (son de las secciones 18 y 9) proviene en buena medida de las relaciones que tienen con la Secretaría de Gobernación, que hace todo lo posible porque se desarrolle una dirigencia de este tipo en la CNTE. También son fuertes porque la sección 22 les dejó libre la cancha política en la ANR (Asamblea Nacional Representativa de maestros democráticos).
 
La intensidad de la lucha y su alargamiento, la traición de muchos líderes, la incomprensión sobre lo conquistado y la sensación en algunos de que no se ha ganado nada, han creado desencanto y descrédito entre sectores de la base magisterial. La realidad dice otra cosa: no habrá “exámenes de permanencia”, no habrá despidos.
 
Este texto aparece en El Socialista 386.

 

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