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8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora – 30-30
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8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora

Eréndira Munguía

8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora

Eréndira Munguía

La primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebró el 28 de febrero en 1909, en Nueva York, para reconocer la huelga organizada por el Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras de la Industria Textil. La mayoría de las mujeres que trabajaba en las fábricas de ropa eran inmigrantes, y eran obligadas a trabajar en condiciones muy precarias y con salarios muy bajos. La huelga organizada por el sindicato de mujeres fue una de las primeras huelgas masivas. Alrededor del 75% de las trabajadoras de la ciudad salieron de las fabricas a manifestarse, logrando varios triunfos: mejores salarios, mejores condiciones laborales y mejores horarios.

 

Pero los empresarios dueños de las fábricas no querían otorgar estas mejoras a sus trabajadoras, pues mientras más gana una obrera menos gana un patrón, y esto llegó a tener consecuencias trágicas. El 25 de marzo de 1911 ocurrió el mayor desastre industrial de Estados Unidos, cuando 123 mujeres y 23 hombres murieron en una fábrica textil que se incendió. Las y los trabajadores no pudieron escapar del fuego, pues las puertas de la fábrica estaban cerradas con llave, una práctica común supuestamente implementada para evitar que las trabajadoras salieran en horarios laborables o robaran cosas, pero que demostró ser inhumana al provocar la muerte de las obreras. Sólo algunas de ellas pudieron salvarse, siguiendo a los ejecutivos de la empresa que tenían opción de escapar hacia el techo en donde fueron rescatados. A raíz de la tragedia se hizo aún más evidente la necesidad de sindicatos como el Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras, y quizás ésta sea la razón por la cual el incendio suele asociarse al Día Internacional de la Mujer.

 

La fecha del 8 de marzo se instaura en Rusia para recordar otra gran manifestación de trabajadoras en ese país. En 1917, Rusia participaba en la primera guerra mundial por decisión de sus gobernantes a pesar de que esto implicaba grandes penurias para la población. Como los hombres debían combatir en el frente, las mujeres se incorporaron al trabajo en las fábricas, lo que disparó el número de mujeres obreras. Pero sólo por ser mujeres, ellas tenían aún peores condiciones de trabajo. Se les pagaba menos y eran víctimas de acosos, además de seguir siendo las responsables de los cuidados en el hogar. Las condiciones de pobreza y hambruna llegaron a extremos críticos, y la población comenzó a organizar un gran movimiento político que culminó con el triunfo de la revolución bolchevique.

 

En esa revolución, las mujeres rusas demostraron una valentía inquebrantable por recuperar la dignidad que les estaba siendo arrebatada en las fábricas. Por ejemplo, la marcha de mujeres del 8 de marzo de 1917 es considerada la chispa que desencadenó la caída del zar y el ascenso de uno de los periodos más revolucionarios de la historia. La insurrección no sólo trajo mejores condiciones para las mujeres dentro de las fábricas, sino también conquistas clave como la despenalización del aborto. Por esta razón, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora es una conmemoración revolucionaria.

 

Pero este día no es sólo para recordar; también es para mantener la lucha pues todavía hoy las mujeres somos víctimas de discriminación y violencia. El progreso no es lineal y muchas veces se nos arrebata lo ya ganado y hay que volver a luchar por recuperar lo perdido. Aunque es una tarea diaria, cada 8 de marzo debe servir para reconocer nuestra situación, los avances logrados y los que aún faltan. No estamos solas ni tenemos que comenzar de cero. En todos lados hay mujeres que comparten nuestro sentir y que están dispuestas a caminar con nosotras y, aunque no aparezcan en los libros de texto, muchísimas mujeres han ido abriendo brecha para que nosotras continuemos el camino. Aprender sobre los aportes de las mujeres en la historia, la cultura y cada una de las disciplinas científicas es rendir homenaje a su esfuerzo y valentía. Reconocer el trabajo de todas las mujeres, tanto fuera como dentro de los hogares, que día a día contribuyen con sus cuidados y habilidades al bienestar de TODOS, es imperativo para una convivencia más sana como sociedad.

 

Organicemos sindicatos, redes, colectivos, círculos de estudio. Otras mujeres antes de nosotras han podido, ¡nosotras podemos también!

 

El Partido Obrero Socialista les desea un combativo y fructífero 8 de marzo a todas las mujeres trabajadoras. ¡Luchemos por un futuro libre de opresión!

 

Crédito de imagen: Martín Vinacur vía Flickr.


Eréndira Munguía es profesora-investigadora de la Universidad del Papaloapan (Oaxaca) y dirigente del Partido Obrero Socialista.

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